intimidad1Los seres humanos tenemos un anhelo natural de fundirnos con otra persona en la intimidad que, generalmente, es poco fácil de lograr. No me refiero exactamente a la unión, sino a la fusión. La unión, desde la perspectiva que deseo utilizar, es la reunión de dos personas que se sienten atraídas, que sienten amor y que desean compartir lo que conocen de si con la otra persona. La fusión, en cambio, es la comunión íntima y profunda entre almas en la que las dos partes están completamente desnudas internamente y que, por la condición de sus almas, pueden entrar de forma natural en el espacio del otro. Es una experiencia de total vulnerabilidad y de las más poderosas que podemos experimentar. Cuando hablo de la condición de las almas me refiero a la historia evolutiva de cada una y en relación a la otra. En otras palabras, la fusión de almas suele suceder entre almas gemelas, almas afines o, lo que yo llamo, la misma alma. La unión con otro puede suceder muchas veces en la vida de una persona. Si se da la fusión con otro, aunque sea una vez, podemos sentirnos muy agradecidos. La fusión se da, sobretodo, por la conexión de las almas. La unión, desde esta perspectiva y para hacer notar una diferencia se da, sobretodo, como resultado de la interacción de nuestras personalidades.

El deseo de sentirse uno con el otro no es gratuito, debe venir de algún lado, más si es un denominador común en nuestra especie. Conversando sobre el tema con Maria Gloria, me dijo lo siguiente: Creo que ese fundirse se puede dar también con la naturaleza, con el todo. Hay momentos mágicos en la vida en los que de pronto pasa eso. Es creo, en el fondo, una necesidad de VOLVER A LA FUENTE (o como lo quieras llamar) de reconocer a un nivel profundo que todos somos en realidad uno y sentir esa conexión es tan poderosa que nos renueva totalmente, nos sana. Esto es muy certero y valioso. Considero que si logramos compenetrarnos de esta manera con otro ser, es el inicio de la apertura para sentir que, a la final, todos somos uno. De alguna manera sabemos que este concepto es verdad, pero que no es fácil experimentar o vivir en ese nivel de conciencia. Creo que el motivo que nos impulsa a desearlo con otro ser humano es porque el nivel de amor que se puede conocer y generar es extraordinario y luego de sentirlo se puede ver el mundo a través del amor. Quisiera concentrarme específicamente en el tema de la intimidad profunda con otro ser humano para comenzar.

intimacy Este deseo nos lleva a buscar una pareja con la que deseamos experimentar la “felicidad”, el “éxtasis” de una “unión”. ¿De dónde surge esta búsqueda, este deseo? Una parte de nuestro deseo es la procreación para la supervivencia de la especie pero hay más que solo la necesidad de procrearse. Por un lado, nos mueve un sentimiento frente al cual hay una reacción física, una respuesta química de atracción que hace que nos atraiga una persona y que la deseemos en nuestra cama. Por otro lado, hay algo adicional que buscamos y que vive latente pero pasa un poco desapercibido y es ese deseo de ser uno con otro. A pesar de vivir latente pasa ligeramente desapercibido, ¿por qué? Podría ser porque eso no se logra fácilmente. A través del acto sexual, a menos que se realice ciertas prácticas espirituales o tántricas, la fusión de dos en la cual se trasciende la barrera física, no es factible. Siempre habrá la separación de los dos cuerpos por más abrazados y compenetrados que estén. Ese deseo de meterse en el interior de otra persona y que la otra se meta en el mundo de uno requiere algo que nos haga trascender las barreras físicas. Si lo pudiésemos lograr con facilidad otra sería la historia de la humanidad en el presente. Muy probablemente una historia sin tanta violencia y amargura. Pero si así está la humanidad es porque estamos fallando en lograr este objetivo y en comprender cómo llegar al mismo.

intimidad2No lamento volver a insistir que para lograr esa meta necesitamos ingresar en el camino del autodescubrimiento. Es innegable que en la medida en la que uno descubra la relación íntima con uno mismo es en la medida en que puede lograr una relación íntima profunda con otro de forma consciente. Si bien tenemos la posibilidad de relacionarnos con otros en varios niveles de intimidad, no necesariamente se puede lograr la conexión interna como para sentirse en casa dentro de otra persona. Es más, uno puede estar confiando las cosas más intimas a otra persona y, aun así, no tener una conexión íntima con ella, pues la intimidad profunda no radica en cuánto se comparte o se cuenta a otra persona sino en la capacidad para penetrar, en el mundo interior, y ser penetrado en el espacio de mayor vulnerabilidad, el lugar en el que uno es totalmente lo que es. Entonces, esa compenetración total que deseamos, no se puede lograr entre dos cuerpos o dos personas (máscaras del ego) pues la fusión de dos en uno solo se puede lograr entre dos almas, en el campo de nuestra existencia sutil. Para experimentarlo, conscientemente, necesitamos estar en contacto con ese aspecto de nuestra existencia, que además sostiene la esencia de lo que se es. Yo, como persona (máscara del ego), no puedo ingresar en el espacio “álmico” de otro. Yo, como alma, puedo ingresar en ese espacio “álmico” de otro en la medida en que el alma del otro me lo permita. Mientras uno no es consciente de uno, esos “permisos” para ingresar en el espacio de otro o que ingresen en el espacio de uno, suceden de forma inconsciente, guiado por el impulso del alma. A veces nos sucede que no entendemos que hace que nos sintamos tan cerca de una persona y tan lejos de otra, solo lo sentimos, lo sabemos, pero no encontramos una explicación. Uno puede inclusive haber dormido 20 años con una persona, en la misma cama, sin tener una conexión intima con su pareja. La intimidad a la que me refiero es una experiencia completamente sensorial, totalmente interior y trascendente. El alma es una energía que se canaliza a través de un sistema multidimensional que abarca mente-emoción-cuerpo. Entonces, estos aspectos son como un vehículo de manifestación. En la medida en que vamos despertando nos damos cuenta de que se puede estar mucho más conectada con una persona que está al otro lado del planeta que con la gente que nos rodea físicamente. El alma no tiene límites ni fronteras.

Se puede lograr varios niveles de intimidad en la relación con los demás. Momentos inclusive muy íntimos de expresión de amor, de dejar ver las debilidades y fortalezas, las necesidades, y de sentirse muy cerca de otra persona. Sin embargo, una verdadera intimidad se va logrando en la medida en que uno se abra a tener ese tipo de interacción  con uno mismo. Una relación en la que uno se observa con el cuidado con el que un científico observa su experimento más importante. De esta manera inicia una camino de fuegoaguaautoconocimiento y, así como el impulso del alma nos lleva a sentirnos identificados y cercanos a otro ser, ese mismo impulso nos va ayudando a detectar cual es nuestra verdad interior. Si no nos embarcamos en este viaje fantástico de autodescubrimiento, el nivel de intimidad que logremos con otro siempre será superficial o limitado por nuestro propio nivel de conciencia. Al referirme a superficial no me refiero, necesariamente, a algo vacío. Me refiero a que podemos tener intimidad de ego a ego, de persona a persona, de escudo de protección a escudo de protección, y puede ser muy satisfactorio pero, aun así, sentiremos que algo nos está haciendo falta y no nos sentimos completos. En cambio, cuando uno logra una fusión de almas de forma consciente, se abre el camino para sentirse uno con todos, para reconocer, esta vez sí, la unión de todas las cosas. Quizás exista casos de seres que hayan logrado la realización de la unión de todas las cosas sin pasar por la fusión de las almas. La sensación de fusión con otro como peldaño para sentir la “unión” con todo me parece algo tan extraordinario como la realización directa de esa unión.

Uno de los motivos por los que tememos abrirnos, a otra persona, es por el miedo a ser heridos. Lo interesante es que cuando dos personas se abren a nivel “álmico” no hay posibilidad de herirse. Las heridas suceden, más que nada, a nivel del ego y sus agentes como son el cuerpo, la mente y las emociones. Los agentes del alma son la voluntad, la intuición y el pensamiento abstracto, el mismo que abarca una compresión mucho mayor de las motivaciones de uno y de otro. Aun así, en una relación, lo más probable es que existan heridas, pues la dinámica no solo sucederá a nivel del alma, sino a los otros niveles de nuestra existencia. El beneficio de estar abiertos al contacto entre almas es que, cualquier herida que suceda a otro nivel, puede ser superada por la fuerza del amor, la compasión y la comprensión, sobre todo. Otro motivo que he escuchado a varias personas mencionar sobre esta idea de “fusión” es que se piensa que se puede perder uno en el otro. Este miedo es, nuevamente, el miedo del ego por perder su existencia individual. A nivel del alma no es posible perderse.

almasgemelas oPiero Ferrucci en su libro: La Fuerza de la Gentileza, tiene un capítulo sobre el contacto y el poder de tocar y ser tocado. El dice: “sea que seamos introvertidos o extrovertidos, un contacto abierto es más rico y una mejor forma de enfocar nuestras relaciones. Es una actitud en la que el otro es visto como una ventana a un nuevo mundo, una forma que nos permite crecer. El encuentro con otro es un campo en el que la visión interna y la transformación ocurren, una avenida por la que llega la satisfacción. Piensa en el efecto que tiene sobre nosotros conocer a otras personas. Algunos contactos son más pesados y nos aburren. Luego, nos sentimos cansados y hasta de mal humor. Otros encuentros nos dan energía, elevan nuestro espíritu, generan nuevas ideas. Las personas que tienen la habilidad para establecer contacto pueden facilitar la química entre ellos y otra persona. Aun en un encuentro más banal y, aparentemente, insignificante se puede evocar el alma. El contacto con otro puede ser aterrador, así que nos protegemos con nuestros papeles, máscaras y otras opciones. Situaciones particulares, en vista de que eliminan lo que es superficial, hacen que el contacto sea más intenso y verdadero. El sexo, por ejemplo, es contacto por excelencia. En su mejor lado, dos cuerpos se unen y dos almas se funden en una. Pero el encuentro sexual también puede ejemplificar un no-contacto. Dos cuerpos que se mueven y se tocan, pero las dos almas permanecen distraídas y atrapadas.”

Es importante reconocer que todos funcionamos con un escudo de protección. Y son los escudos de protección los que interactúan. En muy pocas situaciones y con pocas personas nos permitimos bajar los escudos. Suele darse en momentos en que nos sentimos libres para ser lo que somos, sin ser juzgados y sin sentir un riesgo de que nos hieran. Los escudos cumplen una función importantísima de protección. Esa protección, en la medida en que uno no está en su propio poder, suele estar activa inclusive durante el sueño. Si queremos experimentar un contacto auténtico y profundo con otro necesitamos estar conscientes de nuestro escudo de protección, cómo funciona, por qué existe y cuando usarlo. A la final, la intimidad total o como lo he mencionado aquí, no es factible con todas las personas que nos rodean, por más cercanas que sean.

El primer capítulo del libro Brian Weiss en su libro Lazos de Amor dice lo siguiente:

almas-gemelas“Hay alguien especial para cada uno de nosotros. A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres. Pertenecen a distintas generaciones y viajan a través de los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales para encontrarse de nuevo con nosotros. Proceden del otro lado, del cielo. Su aspecto es diferente, pero nuestro corazón los reconoce, porque los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia. Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerreros y convivido en las cuevas cubiertas de arena de la antigüedad. Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abandonarán. Es posible que nuestra mente diga: <yo no te conozco>. Pero el corazón sí le conoce. El o ella nos cogen de la mano por primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser. Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a través de los siglos. El corazón nos da un vuelco. Se nos pone la piel de gallina. En ese momento todo lo demás pierde importancia. Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque nosotros sí sepamos quiénes son. Sentimos el vínculo que nos une. También intuimos las posibilidades, el futuro. En cambio, él o ella no lo ve. Sus temores, su intelecto y sus problemas forman un velo que cubre los ojos de su corazón, y no nos permite que se lo retiremos. Sufrimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión sigue su camino. Tal es la fragilidad del destino. La pasión que surge del mutuo reconocimiento supera la intensidad de cualquier erupción volcánica, y se libera una tremenda energía. alma gemela2Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato. Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad, sentimos que ya conocemos profundamente a esta persona, a un nivel que rebasa los límites de la conciencia, con una profundidad que normalmente está reservada para los miembros más íntimos de la familia. O incluso más profundamente. De una forma intuitiva, sabemos qué decir y cuál será su reacción. Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren en días, semanas o meses. Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo. No todo el mundo está preparado para percatarse al instante. Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente. Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento podemos llegar a reconocer un alma gemela. Sus manos nos rozan o sus labios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbitamente. El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo íntimo. O puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos, llega a nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permaneceremos siempre juntos, hasta la eternidad.”

¿Cómo se puede saber si te has encontrado con un alma gemela? Tal y como el nombre dice, es un tema del alma. Cuando se distingue como se siente y se funciona a nivel del alma es mucho más fácil poder reconocer esto. De todas maneras, puedo mencionar ciertas evidencias que pueden señalar que se trata de una relación de almas:

alamasgemelasenergia1)      una sensación de que se conoce a la persona o que resulta sumamente familiar

2)      se da una confianza rápida, natural y profunda que supera los escudos de protección

3)      profunda mutua influencia

4)      la capacidad para verse con transparencia y a niveles internos

5)      compatibilidad inusual como gusto o disgusto por ciertas culturas (lo cual puede reflejar episodios de vidas compartidas)

6)      Dificultad para desconectarse o terminar la relación

7)      Esta persona aparece en los sueños sin necesidad de conocerle, o se tiene sueños relacionados con el proceso interno del otro.

 

Rabindranath Tagore escribió: “Parece que te he amado de formas infinitas, en tiempos infinitos, vida tras vida, y era tras era por siempre.”

almas-gemelas-en-el-plano-espiritualEstoy segura que hay muchas más formas de comprobar si se está con un alma gemela. Hay autores que dicen que se da un sincronismo de eventos o fuerzas externas que juntan a estas almas. Es como si el Universo se hiciese cargo del destino de ambos. Aseveran que existe un sentimiento intuitivo de que la relación es predestinada. El reconocimiento del alma se da sobre todo en los ojos pero la voz también es una señal que tiene mucha fuerza, pues el tono de voz puede tocar un acorde familiar. Algo que me llegó de lo que he leído sobre el tema es que una verdadera alma gemela abre tú corazón de forma natural y sin esfuerzo, consciente o inconscientemente y quizás esto es lo que más he podido comprobar en medio del constante asombro de la experiencia. El nivel de conexión es más de lo que las partes inclusive quisieran. Hay un magnetismo que les mantiene enchufados una vez que se ha dado el reconocimiento. El tipo de intimidad y profundidad de conexión que se logra con este tipo de relación no se puede lograr con otro tipo de relación convencional. La capacidad para estar tan vulnerable no se puede lograr con todo el mundo, eso sería una locura. En este caso se está vulnerable se quiera o no.

almaEs bueno cultivar diferentes tipos de cercanía con la gente y, asimismo, no es aconsejable desnudar el interior con todos ni con muchos siquiera. Si eso sucede de forma natural y, a este nivel de conexión que menciono, pues aun ahí hay que saber cómo manejarlo ya que aunque a nivel del alma no existen las heridas que se logran fácilmente a nivel del ego, pero hay que estar realmente sensible a los dictados del alma para saber cuál es el camino a seguir. En cualquier tipo de relación, sea una unión o una fusión, si se desea cultivarla y potenciarla las dos partes necesitan trabajar en sí mismas y en el intercambio con el otro. No es saludable descuidarse de la relación con uno mismo y menos de la relación con el otro. Esto requiere una inversión cuyos frutos se los vive día a día y más con el pasar del tiempo. La realización evolutiva que se puede lograr, sea a través de una unión trabajada o de una fusión natural, es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Lo que más sucede es que las relaciones de intimidad con la pareja quedan tan olvidadas como la relación de intimidad con uno mismo y, en ese momento, la capacidad de la interacción sólo puede ir en una sola dirección: la distancia y la desconexión. Así que es importante asumir que las cosas que valen la pena necesitan tener su puesto en nuestra lista de prioridades. Quedan muchas cosas por decir, pero habrá otro momento para continuar. En el video comparto mi experiencia de fusión con otra alma.