bañoHoy fui a un restaurante para almorzar. Cuando llegué tenía la necesidad de ir al baño. Como suele suceder, el baño de mujeres estaba ocupado, no así el baño de hombres. Así que entre en el baño de hombres. Mientras lo ocupaba escuché el diálogo interior que iniciaba con una imagen de un hombre intentando entrar al baño. Como estaba ocupado, el hombre esperaba. Al verme salir de ahí, el hombre ponía una cara de asombro y yo le contestaba: no permanent damage done (ningún daño permanente se ha hecho)…. (mi voz interior es bilingüe). Terminé y, al salir, no había nadie. Mas tarde, regresaba al departamento y como había quedado en encontrarme con mi hermano y mis padres en un lugar y no nos encontramos y no teníamos como comunicarnos, regresaba pensando en que pudo haber pasado. En eso, un carro de bomberos y una ambulancia empiezan a pasar en el carril contrario y, una de las voces internas pensó por un rato: “habrá sucedido algo con ellos?” Tras un salto en el corazón, la otra voz le dijo: “shut up!” Y yo estaba en la mitad de las dos voces escuchando la dinámica y viendo como me afecta. Después, cuando llegué al departamento, estaban todos ahí y al entrar, mi mamá me quedó viendo con una cara que expresaba lo que estaba pensando, todo por un papel que no estaba en su lugar. Enseguida las voces continuaron: “no tiene solución, no le prestes atención”, y la otra voz que estaba roja de las iras y que quería explotar como un volcán ya que esa mirada no era nueva sino de años de lo mismo. Y yo estaba en la mitad de las voces escuchando, viendo como me afectaba y tratando de dar más fuerza a mi capacidad para tomar decisiones objetivas. Finalmente, decidí salir a caminar antes de ver el partido de tenis entre Federer y Nadal que tanto

rafarogerestaba esperando. Me fui caminando hasta el club de tenis con la intención de hacer ejercicio. Llegué al club y entré para averiguar si habría algún juego de wallyball al siguiente día. En eso, empezamos a conversar de tenis con la profesora y nos ensalsamos en el tema. Estaba disfrutando la conversación porque siempre es agradable conversar con alguien a quien le apasiona el mismo tema que a una. Aún así, mientras conversaba, una de las voces decía: “oye, viniste con la intención de hacer ejercicio, no de conversar, ya deja esto a un lado y regresa porque vas a perder el tiempo de actividad.” Entonces, la otra voz le respondía a esta y le decía: “oye, no seas tan exigente, está disfrutando el momento, déjala en paz.” Y yo, seguía en la conversación mientras observaba esta dinámica interna. Podía reaccionar al condicionamiento inicial de seguir la meta que me puse al salir del departamento o podía simplemente estar en el momento y disfrutarlo. Tuve una pequeña lucha interna y escogí no dejarme manipular por la voz de la exigencia.

simpsonEsto sucede todo el día, nos demos cuenta o no y tiene un efecto poderoso sobre nuestro comportamiento, más aún si ni siquiera nos damos cuenta del diálogo que está sucediendo. Estos diálogos son interacciones entre piezas del ego que nos reflejan algunas cosas. Por un lado, refleja el condicionamiento de la personalidad, las inseguridades, los miedos y ansiedades. Por otro lado refleja los anhelos y deseos. Tenemos un diálogo interno entre el bien y el mal, el angelito y el diablito expresados en todos sus rangos. Roberto Assagioli, en su Psicosíntesis, se refirió a estas voces internas como las voces de las subpersonalidades que son como personajes internos que se despliegan según la situación y lo que esta demanda. Lo he comentado más extensivamente en otros artículos.

La intención de este articulo es llamar la atención a la misma atención para hacer más conscientes esas voces y aprender a escoger. Generalmente, estamos sometidos a las voces, nos dominan y determinan nuestro comportamiento, por eso es importante que las reconozcamos y aprendamos a domarlas. ¿Cómo se logra este reconocimiento? Con el observador interior. El observador interno es aquel que solo observa la dinámica, sin juzgar y es al que necesitamos entregar el poder, uno que, generalmente, no tiene porque a ese observador1observador hay que cultivarlo para que se fortalezca. Cuando, al inicio contaba las experiencias, mencionaba que en la mitad de las voces estaba yo, me refería justamente al observador. Este observador es el medio más poderoso para que el yo auténtico se manifieste.

El discernimiento es uno de los factores que se pone en juego cuando se inicia este proceso y de ahí en adelante. Entre tanto discurso interno uno necesita discernirse para descubrirse. El cuestionamiento es el medio para lograr un discernimiento adecuado. La atención es otro factor importante pues hay que observar, al mismo tiempo, muchas dimensiones: la mental, la emocional, la física y la espiritual. Todos estos factores se entremezclan para crear conciencia. Puedo seguir aumentando ingredientes como la respiración, el silencio y más, pero se convertiría en un rompecabezas difícil de sostener, por eso hago hincapíe de lo que considero son los elementos principales que son: observar sin juzgar, discernir, cuestionar y prestar atención multidimensional. La atención es, quizás, la más compleja de todas porque implica estar atento de uno en varias dimensiones al mismo tiempo. Necesito darme cuenta de lo que siento, si ese sentimiento es condicionado, si es abstracto, si viene de la superficie del corazón o de su profundidad. Necesito darme cuenta de lo que pienso, lo que siento, la reacción corporal. Sí, todo esto implica la observación, pero la diferencia es que la observación es como un espejo, la atención es la que nos permite distinguir las cualidades de cada momento. Van de la mano pero son aspectos diferentes de un estado de conciencia más abarcador. El observador nos llama la atención, la atención es la que discierne y, por medio de la facultad del raciocinio, cuestionamos hasta que logramos una alineación entre lo que sentimos en nuestra profundidad y lo que entendemos en la superficie. El raciocinio es una pequeña herramienta, no es en donde debemos quedarnos. Recordemos que funcionamos optimamente cuando estamos alineados en nuestras varias dimensiones. En vista de que la mayor parte del tiempo usamos en raciocinio para entender la vida lo hace muy importante, pero si nos quedamos en eso nuestro espectro de comprensión es muy limitado y superficial. Ahondar significa eleverse en vibración para entender, en diferentes grados, los niveles sutiles y trascendentes de nuestra existencia. Entonces, si el raciocinio se alinea con la vibración esencial, aprende a rendirse a su guía y se convierte en un sirviente, no en el gobernante, de la vida de una persona.

Rebusquemos entre las voces hasta aprender sobre cómo estamos formados y logremos domarnos o someternos a la vibración y voluntad superior. Puede tomar más de una vida y mientras más tarde se empiece más tiempo puede tomar. Es cuestión de darse el tiempo para uno mismo.

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