¿Qué tanto control te gusta tener sobre tu vida? ¿Qué tanto control quisieras tener sobre las cosas que haces o que te suceden? La mayor parte de gente quisiera que todo salga como tiene planificado y que los resultados sean los esperados pero no siempre suceden las cosas tal y como uno desea. Entonces, nos invade la frustración, nos cambia el genio, nos cambia el día. Si no tenemos una gran capacidad de aceptación y adaptación a las circunstancias la vamos a pasar mal. Querer tener control sobre circunstancias externas es una ilusión. Planificamos un picnic para un hermoso día de verano y, de pronto, se pone a llover, vaya ¡qué frustración! Nos enamoramos de alguien que no siente igual, caray, ¡qué frustración! Queremos que un ser querido viva mientras vivamos nosotros y se muere antes de lo deseado, por dios, ¡qué dolor e incertidumbre! No tenemos control, realmente, sobre las cosas externas a nosotros, pero tampoco tenemos mayor control interno y este es el único sobre el que podemos hacer algo. En el año 2012 ya escribí algo sobre el tema con el mismo título sino que esta es la segunda vuelta. Así, estas consideraciones van y vienen repetidamente para no desviar la atención de aquello que necesita ser pulido. Aún así, mientras no se vaya realizando el proceso necesario se entenderá el tema por partes y perspectivas sin lograr una integración.

yoda controlEl ser humano tiene una necesidad, como parte de su manifestación física, de controlar las cosas para satisfacer su seguridad. Esta seguridad promete darnos lo que buscamos en este mundo material. Pero, ¿qué es lo que realmente buscamos? Generalmente, queremos paz, amor, felicidad. Todo esto nace en nuestro interior. Puede ser estimulado por cosas externas a nosotros pero son estados internos. Si dependemos de estos factores externos viviremos todo momentaneamente. Y sí, la vida está hecha por momentos, sin embargo, hay estados internos a los que se puede llegar y que son, relativamente, continuos y forman la base de cómo vamos manejando y comprendiendo la vida. Por varias décadas he ido observando el tema del control. Todo empezó con una identificación cuando escuché las enseñanzas de Yoda a Luke. “Control, control, debes aprender el control”. Estas fueron palabras que me impactaron como adolescente pero estaba perdida de su verdadero significado. En la época del cambio de siglo, un ser de luz apareció, repentinamente, para decirme: “necesitas aprender control”. Mi reacción fue preguntarle qué quería que controle a lo que este ser respondió, únicamente y por dos veces más: “control”. Luego de eso desapareció. Como no comprendí no le dí muchas vueltas al asunto. Al año o quizás dos años más tarde, apareció de nuevo para decirme que ya había comprendido lo que me quiso decir por “control”. Ese momento no se me ocurrió nada pero cuando terminó de hablarme con sus frases cortas y dirigidas, comprendí que se trataba de controlar pensamientos, emociones y cuerpo. Quedé clara sobre el tema pero en el aire sobre cómo hacerlo. Han pasado alrededor de 14 años y no he podido avanzar notoriamente en ese camino. He comprendido que cada cosa que hago me acerca o me aleja de la fuerza que necesito para tener dominio sobre mi misma. Es que, realmente, entender algo no depende de tener la idea o la teoría claras. Depende de la realización en las vivencias y la manera en que extraemos las lecciones de las experiencias de vida. Cada uno nace con una dosis de fortaleza interior que hay que cultivar para que rinda sus frutos. Lastimosamente, el mundo actual ha olvidado la importancia de la cultivación interior y crecemos llevados por la corriente del río. Entonces, esa fortaleza interior se pone a dormir hasta que la necesitemos. Si se vuelve extraña a nosotros nos Buddha-meditandotomará más tiempo aprender a usarla, aunque sea algo natural. Eso se debe a que nos alejamos de lo que es natural para nosotros y vivimos enmascarados por los “tienes que” y los “debes”. La fuerza de la pereza existencial colectiva es enorme y nos adormece fácilmente. Necesitamos que esa fuerza despierte para alcanzar algún avance en el sendero de la maestría interior. En estos días he estado considerando, seriamente, el tema del control interno en función de lo que me dio ese ser de luz. Me he cuestionado sobre tantas enseñanzas espirituales que resuenan conmigo y que las siento tan lejos como tan cerca.  ¿Por qué las siento tan familiares? ¿Por qué estoy tan lejos de lograr lo que enseñan? ¿Qué me falta? ¿Qué necesito hacer? ¿Tengo lo que se necesita para manifestar las enseñanzas? Y si no he nacido con lo que se necesita, ¿es posible desarrollarlo? ¿Quién soy realmente? ¿Estoy lista para ser lo que soy? ¿ Cómo puedo saber que algo es verdad y no saber cómo vivir esa verdad? Por ejemplo, una parte de mí sabe que todos estamos interconectados, que somos Uno, pero no logro vivir el día a día con esa sabiduría porque me falta llegar a tu total realización. ¿Qué falta? ¿Cómo llego a la integración del concepto que una parte de mí sabe que es verdad? Esto no llega con solo desearlo. Implica una preparación, un camino de desarrollo interno. He contemplado tantas enseñanzas y pocas han sido suficientes para llevar conmigo en este camino. Las tengo presentes todo el tiempo y, a pesar de caminar sosteniéndolas en mi atención por décadas, no logro descifrar la manera de manifestarlas. Con frecuencia he notado que el miedo de convertirme en las enseñanzas es más grande que mi deseo de llegar a su manifestación. Entonces, por mucho tiempo he trabajado con el miedo y, a pesar de sentir la presencia de la esencia más cerca, esa sensación de que esas verdades están tan cerca y a la vez tan lejos todavía está presente. Es verdad, todo está dentro de uno, no hay otro lugar para buscar. El reto es y siempre será enorme y, por eso, necesitamos desarrollar la fuerza interna. Para eso necesitamos usar nuestra vida como medio y el control lo vamos practicando en cada cosita, por más pequeña que sea, pues solo la práctica nos permitirá avanzar hasta donde nuestra capacidad lo permita. Así como cada día nos hemos entrenado para pensar de una manera, comportarnos de otra y reaccionar mecánicamente, también podemos entrenarnos en el control interno. Es una mega tarea y puede tomar toda la vida como suele ser con los asuntos del el viaje interior.

meditacion guiadaLos artículos anteriores han servido de base para mirar el tema del control interior desde una nueva perspectiva. El punto de referencia, en el camino, es esa presencia interna que, conforme se va trabajando internamente, cada vez es más clara y más fuerte. Al inicio, cuando no se tiene un fuerte anclaje de esta presencia se debe tomar con cautela la información que recibimos de nuestro interior. Esto se debe a que fácilmente caemos en las trampas del ego. De ahí que es importante el trabajo con la importancia personal mencionada en la publicación anterior. En la medida en que baje la voz y la fuerza del ego es en la medida en que la presencia y la voz interior van adquiriendo más claridad y fortaleza. A veces podemos aprender más rápido en presencia de un ser más avanzado, en este camino, pero no hay mejor maestro que uno mismo pues con cada cosa que hacemos y nos sucede podemos realmente aprender lo que necesitamos. Lo difícil de esto es llegar a verse como maestro y discípulo, al mismo tiempo, pues necesitamos estar en contacto con la sabiduría en nosotros y tener claro el panorama de nuestro presente desarrollo. Llegar a ese discernimiento es una parte del proceso que inicia con una identidad que no ve diferencias y que no se conoce a sí misma. Por ahí hemos iniciado todos y con el caminar vamos despertando partes internas que nos siguen dirigiendo en el camino. Salir de ese pesado ensueño en que vivimos toma años, por eso necesitamos armarnos de paciencia.

meditacion controlLograr control interno requiere un total y dedicado entrenamiento. Las artes marciales son una herramienta maravillosa para la disciplina interior, lo mismo que la meditación y las prácticas que estimulen el despertar interior como yoga o formas de concentración dirigida. A diferencia de los deportes, que también requieren disciplina, estas otras prácticas no solo se enfocan en los aspectos físicos sino en los aspectos internos con mucha más claridad que lo que se requiere en las actividades deportivas más conocidas. Aún así, todo depende de cómo enfoquemos el trabajo interior en cualquier actividad que escojamos. Lo más recomendable es iniciar con cosas pequeñas, básicas o elementales para no caer tan fácilmente en las trampas del pensamiento. Siempre que nos demos cuenta de que estamos invirtiendo nuestra atención en cosas que no nos favorecen busquemos regresar a la atención interior, a lo que podemos llamar “la atención centrada” o “la conexión interna”. El nombre no importa tanto como la acción de volver a uno mismo. No creamos todo lo que pensamos ni lo que sentimos pues son respuestas condicionadas. Escuchemos, sí, con atención y discernimiento. Estamos tan ensimismados que nos resultará, en un principio, poco fácil lograr las distinciones, pero es cuestión de práctica y auto-observación. Cuando tengamos la oportunidad de aplicar el control sobre un pensamiento, un deseo impulsivo, hagámoslo repetidamente hasta que estemos listos para enfocarnos en algo más complicado. La verdad es que lo que considerábamos complicado, con la práctica, va dejando de serlo. Algunas cosas siempre serán un reto para nosotros y necesitamos tener claras nuestras “debilidades” tanto como las “fortalezas” pues son herramientas, no son descripciones de quiénes somos.

La práctica del control interior sólo podemos realizarla en el acto. Solemos dejarnos llevar por los hábitos, los deseos e impulsos y sólo cuando suceden podemos ir por encima de ellos ejerciendo la voluntad o el control. Así, cada minuto del día tenemos una oportunidad para ejercitarnos en esto. No lograremos superar el dominio de nuestras debilidades a menos que nos superemos a nosotros mismos. Lograr la maestría interior implica mirar de frente las cosas que no nos gusta de nosotros mismos y practicar constantemente, desde las pequeñas cosas hasta las grandes, conforme nos vamos fortaleciendo. No puede haber logro más grande que el conocimiento y el dominio interior. Empecemos con lo que estemos listos y la constancia nos abrirá caminos más grandes.

Gracias por leer el artículo y por compartirlo en las redes sociales. Tu apoyo es la mejor manera de ayudarnos a expandir las reflexiones. Si deseas suscríbete para recibir notificaciones de próximas publicaciones y recuerda seguirnos en nuestros medios sociales:

Facebook: goypazr

Twitter: goypaz

Youtube: radiosere123