cascada_de_agua-1024x576¿Cómo podemos identificar lo que es natural para el ser humano? ¿Qué se siente cuando nos referimos a natural? En la meditación de este sábado contemplamos estas preguntas y, al final, todas coincidimos con lo que se siente natural. Sin necesidad de indagar en el origen de lo natural, de forma espontánea sentimos que lo natural era el estado de paz interior. Cerramos los ojos, empezamos a respirar, observamos el movimiento de los pensamientos hasta lograr desprendernos de ellos. Luego, nos enfocamos en un estado silencioso, vacío, sin polaridad y nos quedamos ahí por un buen rato. Se sintió maravilloso, se sintió natural. Luego, les saqué de este estado y les sugerí que recuerden momentos de miedo. Sus cuerpos se contrajeron, surgió la tensión. Entonces pregunté: ¿es esto natural? Contemplamos esto por un momento más y luego regresamos al estado de silencio, de paz interior y volví a preguntar: ¿es esto natural? Terminamos la meditación y comenzamos a compartir la experiencia. Esta vez, por primera vez en años, todas tuvimos la misma impresión. Lo natural es la paz interior, ese silencio sin dualidad. En este estado todo fluye y esta fue la palabra clave para identificar lo natural: fluidez. Luego, empezó el análisis racional que zen adagecumple su función puntual. Una participante dijo: “qué delicioso se siente esta paz interior, que está aquí adentro, pero de ahí salgo a la vida (haciendo un gesto hacia el exterior) y esa paz deja estar.” La idea que transmitió es que una cosa es la paz interna y otra cosa es la vida externa, como que hay una separación. Entonces, le reflejamos de regreso que esa paz está adentro y la puede llevar donde esté. El problema es todo lo que hemos aprendido sobre la vida enfocada en lo de afuera sin considerar lo de adentro. Entonces, comentó que una cosa era meditar en el parque, al aire libre, en un lindo ambiente y con gente que hace lo mismo y otra cosa es lo que sucede cuando salimos de ese ambiente. Contemplamos, entonces, que nosotros mismos hemos creado ese ambiente externo que nos aliena, que nos separa de esta posibilidad de experimentar paz interior todo el tiempo. El tipo de mundo consumista en que vivimos estimula el materialismo, un mundo externo separado y que cierra las puertas al mundo interno. Eso tiene sus consecuencias y las estamos viviendo. Un mundo donde existe la soledad, el miedo, la codicia, el engaño, el poder mal entendido, la separación, la competencia, la deshonestidad. Si bien hay cosas muy hermosas, no son las que tienen la atención de la mayoría. Solo basta con prestar atención al tipo de pensamientos que tenemos para notar el mundo que hemos creado.  En la foto que incluyo aquí hay un proverbio zen que me encanta y dice así: Debes sentarte a meditar 20 minutos todos los días, a menos que estés muy ocupad@, ahí debes meditar por una hora.

Ahora, ese mundo solo es una creación y, si nos damos cuenta de que es falso, de que no se alinea con los mejores ideales y aspiraciones consumismohumanas, entonces, es cuestión de iniciar el proceso de cambio. El primer paso es reconocer que este mundo es una creación nuestra y que más es el daño que nos está haciendo que el bien que pueda traer. Nuestra prioridad no debe ser el tiempo que tome crear una nueva realidad sino ser parte del proceso de cambio despertando de esta ensoñación. Si notas, la mayor parte de gente asume que la realidad en que vivimos es la única forma posible de existir hoy en día. Gobiernos, religiones, empresas, trabajo, dinero, economía, falta de libertad, sumisión a decisiones de entidades de poder. Eso es lo que conocemos porque eso es lo que hemos creado y la corriente del pensamiento mayoritario está sumergido en estos sistemas. Si queremos algo diferente necesitamos crearlo. Si una gran mayoría sostuviera la conciencia del bienestar común, definitivamente, no existiría la estructura que nos gobierna hoy en día. Parecería que llegar a eso es utópico, pero no lo es. Lo podemos aprender por las buenas o también por el camino más difícil. La historia registrada no nos muestra que se haya existido antes con un nivel de conciencia colectiva más elevada, pero eso no significa que no se haya dado.

miedo1En cuanto a la experiencia del miedo, notamos que necesitamos recordar o recrear alguna experiencia para que surja. A pesar de que en ese momento no estaba sucediendo nada, la sola idea o recuerdo generó una reacción física. Enseguida nos identificamos con los sentimientos que experimentamos. Pero no se sintió natural porque tuvimos que hacer el esfuerzo de recordar algo y sostenerlo en nuestra atención. La tensión no es natural, es creada por nuestra reacción a lo que vemos internamente o lo que experimentamos. Nuestra reacción es consecuencia de un sistema de creencias. Las creencias fueron aprendidas y, generalmente, nos limitan. Entonces, sea el que sea el origen del miedo no se siente natural. Puede ser instintivo, pero no se sintió igual de natural que la paz interior. Pudimos concluir que nuestra esencia original no es dual, en el momento que somos paz interior no somos hombres ni mujeres, no somos ni buenos ni malos, simplemente somos la conciencia unificada de paz interior, una energía sin forma, una presencia vacía que está llena de la conciencia de paz interior. Esta esencia es abstracta, etérea, y tiene una presencia libre de polaridad. En la medida en que vamos bajando el nivel de vibración, nos vamos materializando y en la materia existe la dualidad. Esa es una de las características de la materia.

Ahora, sería bueno considerar por qué los seres humanos buscamos, todos, lo mismo: amor, felicidad y paz interior. ¿Es eso lo natural? ¿Por estres-laboraleso tendemos con tanta fuerza a esta búsqueda? Y, ¿por qué no se ve ese logro masivamente? El estilo de vida moderno no apoya esta realización, más bien nos aleja totalmente de ello. Tenemos momentos de alegría, momentos de amor, momentos de paz interior, pero una cosa es tener los momentos, otra cosa es vivir en ese estado de conciencia como base del movimiento de la vida. Vivimos presionados por la supervivencia con sistemas que crean grandes diferencias. La experiencia terrenal, mientras sea parte de la dualidad, nos brindará siempre los extremos con todas las opciones entre el un extremo y el otro. Pero, ¿qué papel desempeña la dualidad en el logro del amor, la paz y la felicidad? ¿Qué propósito tiene la vida en la Tierra, realmente? Cada quien tendrá que encontrar esa respuesta por sí mismo. Sin embargo, ya que el fondo es el mismo para todos, hay pautas comunes que pueden servir. Si nos damos cuenta de que la paz interior es natural para nosotros, no solo que necesitamos reconocerla internamente sino que la podemos potenciar en P1020355nuestras vidas cultivándola. La superación personal es fundamental ya que recordemos que la paz interior está en un nivel de vibración alto y, la mayoría, necesitamos pulirnos para elevarnos en vibración. Hay que trabajar con las emociones de baja vibración como la envidia, el miedo, la codicia, el odio, y todos los sentimientos de baja vibración que nos someten a una realidad que genera mucho dolor. El mismo dolor es el indicador de todo lo que necesitamos ir puliendo.

Entonces, nuestra esencia no es dual pero vivimos en la dualidad. De por sí no es ni buena ni mala la dualidad. Nos sirve como espejo para vernos reflejados. Considero que el Tao explica muy bien esta idea de que de la totalidad, que es no-dual, nace el yin y el yang que son la dualidad. Siempre dentro del yin hay yang y dentro del yang hay yin. Todo está conectado y cuando vemos a la dualidad como un espejo, nos sirve para escalar en los niveles de conciencia y de vibración.

Ahora, vuelvo hacer la pregunta: ¿qué es lo natural? ¿En dónde podemos ver reflejado lo natural? ¿Por qué nos referimos a la naturaleza como algo natural? ¿Cuál es nuestra naturaleza original? ¿Por qué nos deleitamos cuando vemos como los niños se expresan tan libremente, sin prejuicios y dicen lo que piensan y sienten? ¿En qué momento perdemos nuestra naturalidad? ¿Qué implica volver a la naturalidad?

nature

 

La meta de la vida es hacer que tu latido del corazón se sincronice con el latido del Universo; sincronizar tù naturaleza con La Naturaleza.

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