sou loveEl amor tiene miles de expresiones en diferentes niveles de conciencia y en distintas dimensiones de existencia. Puede ir desde lo más simple hasta lo más abstracto. Pero, ¿qué es ese sentimiento que tenemos al que podemos referirnos como amor? Muchos dicen que es el motivo de la vida, otros dices que es la única y verdadera energía del Universo. En tal caso, todos buscamos la experiencia del amor que, como todo en el sendero humano, se manifiesta, prioritariamente, en la realidad de la dualidad. La búsqueda del tipo de amor ideal o la realización del amor verdadero quizás no se encuentre, por completo, en la dualidad. En una entrevista que realicé a Tulku Lama Lobsang sobre este tema él dijo que el amor personal es una experiencia de amor, sin duda, pero pequeñita y me dio a entender que ese amor que realmente buscamos, para poder experimentarlo, necesita que despertemos, en nuestro interior, la capacidad para “sostenerlo” pues puede parecerse a la diferencia que habría entre sostener una gota del mar (amor personal) y todo el océano (amor incondicional). Lo que he descubierto en este caminar es que, finalmente, el amor incondicional no pertenece a la dimensión de la dualidad. Aún existiendo en esta dualidad podemos experimentar la conciencia trascendida de un estado de amor que es capaz de sostener todo el océano por el mero hecho de que no se diferencia del océano.

yin yang sunConsidero que el amor incondicional también tiene sus dimensiones. El amor de padres a hijos es una dimensión del amor incondicional que se vive dentro del plano personal. Contemplar un paisaje en la naturaleza que despierta cosas extraordinarias en un pensamiento absorto es otra dimensión de este amor pero que, en la medida en que haya división entre lo que se ve y uno, es parte  del reino de la dualidad. Sí, hemos escuchado que todos somo uno y entendemos que eso es verdad. Si no vivimos de esa manera es porque no estamos listos para sostener esa dimensión. Requiere que nos despojemos de tantos preceptos, prejuicios y limitaciones. Igual es con el amor. Siempre pensamos que su experiencia envuelve un sentimiento identificable que nos emociona de alguna manera. Pero, ¿y que tal si en la última dimensión del amor nos encontramos con algo que no se puede sentir con los 5 sentidos sino que, al ser lo que es, solo es? ¡Vaya que poner lo abstracto en palabras resulta poco fácil! Estoy tratando de explicar que a este nivel de verdadero amor incondicional, no existe un sentimiento porque las cosas son y punto. Este nivel de amor es un estado de conciencia continua en la que no existe la dualidad o un “te quiero, pero” o un “te amo por”. No existe el miedo porque no hay dualidad, sólo hay amor. Al haber sólo amor, no puede existir una contraparte o un opuesto. No se puede perder porque no se puede ganar, no se puede acabar porque siempre fue y es, no se puede cortar porque no se puede separar; simplemente es lo que es. Esta es una experiencia tan grande de unidad con el origen de la existencia que es como regresar a casa. Vivimos tan divididos y separados que la idea de unión con todo y todos se nos hace algo confuso y difícil. Esto pasa, para comenzar, en la conciencia. De ahí no sé que forma pueda tomar. No es utópico, más bien, es algo muy real que es lo que en el fondo buscamos y no sabemos como lograr. Lo estamos viviendo en la dimensión del espíritu todo el tiempo, por eso, existe algo de familiaridad con el tema sino que como nuestra atención y existencia están atrapadas en la dualidad y la separación nos cuesta creer que es factible. Esto es hacia donde apuntan todos los seres iluminados y ellos, como cualquier mortal como nosotros, también tuvieron que pasar por un proceso de despertar las dimensiones espirituales de la existencia. La realidad que vivimos no es la última verdad. Es simplemente el lugar en el que estamos atrapados. Nuestro anhelo natural es la manifestación de la dimensión espiritual en la dimensión material. Para eso necesitamos reconocernos internamente y descubrir el camino de la verdad. Esto implica que dejemos de auto-engañarnos y de aferrarnos a emociones, pensamientos y caras o presencias físicas como medios de satisfacción. No me refiero a dejar de disfrutar de la vida y de sentir todas las cosas hermosas y horribles que somos capaces de experimentar. Necesitamos reconocer que todo eso es un medio para despertar, es lo que hace nuestro viaje en este mundo. Solo que, también, necesitamos avanzar expandiendo nuestros horizontes internos para llegar a ese verdadero sentimiento que es el que tanto buscamos.

Que tu viaje este lleno de amaneceres y atardeceres llenos de luz para el despertar de tu conciencia. Gracias por leer este artículo. Si deseas recibir notificaciones de próximas publicaciones registra tu correo. Preguntas o comentarios en el espacio que sigue.

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