Sigmund_Freud_1926Las ideas sobre el “ego” se han vuelto muy comunes en la comunicación del mundo occidental. La mayor parte de gente asocia el ego con actos de egoismo que pueden ir desde pensar en sí mismo hasta hacer daño a los demás con tal de obtener su satisfacción. Con frecuencia se concibe al ego como un lado oscuro relativamente indomable del ser humano. Sigmund Freud, el padre de la psicología occidental desarrolló, como conceptos básicos del psicoanálisis, el Id, Ego y Superego (originalmente en alemán: das Es, das Ich und das Über-Ich) o también traducidos como “Ello, yo y superyó” con lo que Freud, como se explica en Wikipedia “intentó explicar el funcionamiento psíquico humano, postulando la existencia de un «aparato psíquico» que tiene una estructura particular. Sostuvo que este aparato está dividido, a grandes rasgos, en tres instancias: el ello, el yo y el superyó, que sin embargo comparten funciones y no se encuentran separadas físicamente. A su vez, gran parte de los contenidos y mecanismos psíquicos que operan en cada una de estas entidades son inconscientes.” El postulado de Freud, a su vez, es descartesconsecuencia del desarrollo del pensamiento occidental que retrocede, en tiempo, al famoso “Cogito, ergo sum” (pienso, luego existo) de René Descartes, encontrado en su “Discurso del Método” (1637). Igualmente, el pensamiento de Descartes se vio influido por antecesores como Gómez Pereira (1554)  y así vamos retrocediendo hasta la época de Agustín de Hipona (San Agustín 354-430) quien sostuve que la mente, mientras que duda, es consciente de sí misma y pronunció la misma frase que Descartes utilizaría después. Gómez Pereria uso algo similar diciendo: «Conozco que yo conozco algo. Todo lo que conoce es; luego yo soy, (Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit, est: ergo ego sum)». El peso de este principio: “Cogito, ergo sum”, ha recaído sobre la mente racional. El eje de la mente racional es el ego que genera la identificación con un yo individual y separado de los demás.

fractal_introAl igual que podemos rastrear la filosofía de Descartes hasta San Agustín y, probablemente, antes, lo que comparto aquí también es consecuencia de una influencia filosófica entre estudios, lecturas, vivencias y análisis del proceso interno. Por ende, ofrezco una visión más del ego, enfocado esta vez, como herramienta para el despertar del alma. He observado al ego como el motor de la personalidad cuyas herramientas para la manifestación son: el pensamiento racional, el sentimiento o las emociones y el cuerpo físico. Este ego, puede ser percibido como una parte de nuestra existencia fractal. Por fractal me refiero a una estructura básica, fragmentada o irregular, que se repite a diferentes escalas. Digamos que el ego es una representación fractal del alma y que vibra a niveles más lentos, densos y bajos. El alma es un fractal del espíritu y el espíritu un fractal del origen de la creación basado en el pensamiento occidental. Hago hincapié en esto del pensamiento occidental porque el pensamiento oriental es totalmente diferente. Por ejemplo, para el budismo no existe cosas como alma o espíritu sino la conciencia. En Confucio-02las Analectas de Confucio, por ejemplo, no existe este concepto occidental del “yo”.  Para los orientales la mente y el corazón son una y la misma cosa. En la medicina china el “espíritu” se relaciona con los órganos yin o principales en sus diferentes manifestaciones, por ejemplo, la mente (shen) del corazón, el alma eterea (hun) del hígado, el alma corporal (po) de los pulmones, el intelecto (yi) del bazo y la fuerza de voluntad (zhi) de los riñones. Giovanni Maciocia explica en su libro The Psyche in Chinese Medicine que “el espíritu y el cuepro no son mas que dos estados diferentes de condensación de Qi. Tanto el espíritu como la materia son manifestaciones de Qi, siendo el espíritu la forma más enrarecida. El alma corporal (po) es el alma física responsable por todos los procesos fisiológicos… cuando el Qi se dispersa es el espíritu, cuando se condensa es la materia.”

el-ego1El pensamiento de una cultura influye directamente en su comportamiento y en su relación con la vida. Leí una historia de cuando sucedió lo de Fukushima que refleja esta forma oriental tan diferente de pensar y actuar. Como no había señal de celulares las personas solo podían llamar por cabinas telefónicas. Todo el mundo hizo cola para poder llamar y esperaban su turno. Considerando a los demás, solo hacían una llamada corta y luego volvían hacer cola para hacer una siguiente llamada y así permitir que todos tengan una oportunidad de llamar sin colgarse al teléfono. Nosotros, en occidente, hemos creado sociedades más egocéntricas que nos han fomentado la vida individual opacando el principio comunitario. Entonces, desde esta perspectiva occidental en la que estamos sumidos la mayoría de nosotros consideremos esta función del ego. Aportaré con lo que he descubierto hasta el momento. A través de la auto-observación, sumando los estudios psicológicos, lecturas y experiencias, he podido distinguir entre una presencia interna llena de sabiduría, silenciosa, libre, sin límites ni limitaciones, sin cuerpo. Es como un aliento que está presente en un ego-2lugar muy interno, seguramente una parte de la conciencia. Antes de dedicarme al trabajo interior esta presencia no era tan clara, sentía un algo pero no lo podía identificar como una presencia interna sabia. Al cerrar los ojos y notarme internamente también aparece la actividad del pensamiento, las sensaciones físicas, las emociones y sentimientos. Estos últimos no parecen tener una relación directa con la primera, hay diferencia, hay una especie de separación, pero están sostenidas en un mismo contenedor sin que la primera se vea limitada por el contenedor, mientras que la segunda se ve totalmente limitado por ese contenedor. Existe un deseo para que ese ser sutil, ese aliento sabio sea quien se manifieste todo el tiempo pero no es factible. Esta otra parte apegada a la materia tiene un nivel de vibración que no resuena con ese ser sabio que está ahí adentro. De ahora en adelante me referire al ser material con su cuerpo, pensamiento y sentimiento como “ego”, y al ser sutil sabio como “alma”. Lo que he observado es que la potenciación del ego es un gran impedimiento para la manifestación de aspectos altruistas y nobles porque está queriendo satisfacerse a si mismo todo el tiempo y ese impulso lo lleva a crear experiencias ego-centradas a costa de lo que sea, sin medir consecuencias ni efectos sobre todo lo que le rodea. El ego es el protagonista de la vida manifestada y nosotros nos identificamos con ese ego como el yo que somos. Ahí está el mayor error: ego einsteinidentificarse con el ego y su personalidad como el ser que se es. En realidad, si usáramos al ego como un medio, una herramienta o un instrumento para nuestro despertar, otro sería el cantar. El ego nos señala en dónde necesitamos trabajar, aquello que necesitamos pulir sino que al identificarnos con el mismo como el yo, adquiere una fuerza impresionante que genera una falta de armonía a escala mundial. El ego se deleita en el poder, en sentirse superior, mejor, más importante que los demás. Cuando se hace presente tenemos algunas opciones: 1) darle rienda suelta y satisfacerlo, 2) prestar atención a su señal y cuestionar el origen del impulso o el deseo, 3) reconocer su intención y domarlo, especialmente si afecta a otros, 4) no hacerle caso e irlo apagando, 5) usarlo como medio de crecimiento y despertar. Mientras tengamos un cuerpo necesitamos la mente racional, necesitamos sentir porque eso nos permite tener interacción con el mundo y la vida. Lo que sucede en nosotros puede considerarse como un indicador de la relación con uno mismo y la relación con el Universo. Además, nos muestra las áreas en las que flaqueamos y que necesitan fortalecerse.

egoSolo puedo especular sobre por qué funcionamos de esta manera y qué significado tiene en el contexto universal. Para esto me guiaré por la búsqueda natural, el impulso de la genética o de la memoria guardada en el código genético con el que nacemos. Si bien hay humanos en todos los posibles niveles de conciencia, la semilla que está sembrada en todos es la búsqueda de la felicidad y el amor, ¿de acuerdo? Tenemos innumerables conceptos tanto sobre lo que es la felicidad como lo que es el amor. Con frecuencia fracasamos en entender en qué radica la verdadera felicidad o el verdadero amor porque estamos envueltos en la conciencia del ego que vibra en el nivel más bajo de la materia. No lo asumimos como una herramienta sino que, a menudo, creemos que es la última expresión de la verdad de la vida. ¿Qué sucedería si lo reconocemos como la expresión menos relevante de una verdad trascendente y todo abarcadora? El ego es apenas una pequeña expresión de un diminuto enfoque y, en vista de que nos identificamos con el ego como la verdad de lo que somos, nos vemos totalmente limitados en nuestro potencial. El verdadero valor del ego es que, para llegar a estratos superiores que anhelamos, consciente o inconscientemente, necesitamos superarlo o ponerlo en su puesto. Es tan fuerte y nos gobierna con tanta manipulación que, realmente, necesitamos desarrollar fuerza de voluntad, disciplina, y todas las prácticas introspectivas que el mundo moderno no ha considerado lo suficientemente valiosas como para darles el protagonismo que merecen. Si no tuvieramos el ego, no tendríamos el estímulo para despertar estas otras cualidades de vibracion superior. Parecería que es otro aspecto del dualismo en que nos encontramos. Lo podemos notar en la inhalación y la exhalación, el día y la noche, lo masculino y lo femenino. En este caso sería ego y alma. Para reconocer el día necesitamos la noche. Igual sería con el ego, lo necesitamos para despertar el alma. Lo más fácil es quedarse enganchados en las necesidades del ego, su mundo ilusorio, basado en el miedo de la separación. Para escalar a vibraciones superiores necesitamos enfrentarnos con esta identidad gobernada por el ego. Al trabajar con los aspecgtos del ego vamos, inevitablemente, escalando en vibración. Así vamos preparando nuestro cuerpo, mente y estado emocional a vibrar en nuevas dimensiones. Si no hay preparación, no se puede emanar otro nivel de conciencia. Lo que nos queda es hacer lo mejor que podamos con lo que disponemos en cada momento. No perdamos oportunidades para mejorar nuestra resonancia con la conciencia superior.

¿Cómo hacerlo? Empieza con la auto-observación, la auto-honestidad. Luego, las posibilidades y las exigencias van aumentando. En la medida que vas abirendo tu mente, irás encontrando nuevas realidades, nuevas formas de entender la existencia. Pasarás por etapas en las que romperás tu sentido de identidad en mil pedazos y surgirás como el ave fénix. ¡La aventura de irte descubriendo no tiene precio! Solo si te enfrentas encontrarás que el ego es solo un medio, no el fin.

krishnamurti

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