Hoy, en la meditación, tuve una experiencia inusual. La verdad, la energía estaba como bloqueando una conexión con el mundo sutil. Más bien invitaba al silencio. Intentamos conectarnos con las huestes celestiales, pero resultó casi imposible. Esto he hecho antes y la conexión ha sido más bien fácil de sentir, al igual que la presencia de seres de otras dimensiones. Mucha gente cree que, porque no se les ve, son solo proyecciones de nuestra imaginación. Lo que no pueden aceptar estas personas escépticas (y yo lo he sido por mucho tiempo) es que existen millones de cosas más allá del alcance de la vista. Cuando cerramos los ojos y “vemos” hacia adentro, se puede percibir mucho más que con los ojos abiertos. Se perciben sensaciones, energías, conceptos abstractos, verdades más profundas. Y, literalmente, se pueden ver, especialmente para las personas que son más visuales que auditivas. La experiencia de visión interna es mucho más que ver, es un percibir integral y es, realmente, muy interesante.

Hoy en día, más que nunca antes, y gracias a los avances de la física cuántica y la ciencia, se está hablando con más fuerza, aunque no total comprensión, de que todos somos UNO y de que todo está interconectado en el Universo. A pesar de haber tenido algunas experiencias que me aclaran el tema, siento que todavía estoy lejos de la realización completa de este principio pues lo vivo por momentos y no como un principio innegable del cuál estoy totalmente consciente en cada célula de mi ser. Puedo tener el concepto clarísimo, estar totalmente de acuerdo, pero es otra cosa cuando se logra la realización completa sobre un algo. Es como la iluminación de Buda o, por el momento, solo puedo decir: imagino que es como la iluminación de Buda. En fin, espero llegar a esa realización en esta vida o en pocas más. En tal caso, lo que sucedió en la meditación fue interesante a pesar de la sensación de bloqueo interdimensional. De pronto sentí como que esta energía, que nos afecta a todos y a la cual reaccionamos de formas diferentes, nos cobija, estamos dentro de esta energía, así como el cuerpo está dentro del alma. Esta energía tiene una influencia poderosísima sobre nosotros, marca estados de ánimo, tendencias en el comportamiento, capacidad para recibir información o no recibirla. Hemos notado que cada sábado, en la meditación, surgen cosas nuevas, y nos demuestra el tiempo tan cambiante en el que estamos viviendo. Lo interesante es que, generalmente, sentimos algo similar entre las personas que nos reunimos. No siempre es así, pero a menudo lo es. Puede ser porque estamos envueltos en una misma intención, la energía del lugar, realmente, pueden ser muchos factores y, al convertirnos en observadores del proceso, podemos ir notando y discirniendo las cualidades de la energía.

Hoy fue así, muy claramente sentí cómo esa energía nos afecta, nos cobija o envuelve, noa abre o nos cierra y, aunque surgieron preguntas como de qué forma se puede trascender esta energía, de qué manera puede uno no dejarse afectar por la misma, durante el proceso no encontramos una respuesta clara sobre el asunto excepto: acéptala y fluye con ella. Pensamos por un momento que quizás debido a que mucha gente se concentró en los muertos, eso pudo influir el inconsciente colectivo, pero no hay garantía, simplemente, sea por el motivo que sea, hoy estuvo así la energía durante el tiempo que meditamos y lo aceptamos. Pero, en tal caso, qué interesante experimentar de nuevo esa sensación de que todo está conectado, de que hay una energía, una inteligencia mucho más grande que la nuestra que mueve las cosas y que nosotros somos en parte títeres de este juego o plan divino, en parte inclusive creemos que tenemos libre albedrío y, como les dije a las chicas: mientras más ignorante eres, más libre albedrío tienes, mientras más consciente de tí eres, menos libre albedrío tienes porque, al estar conscientes, obedeces a la energía divina, a una alineación con propósitos superiores y el plano personal queda a un lado. Así que eso del libre albedrío hay que considerarlo y aunque se le vea desde otros puntos de vista, la verdad es que en el plano espiritual se sirve a un propósito divino, no al personal. Eso nos puede envolver en una gran humildad, falta que hace a la humanidad de estos tiempos.

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