cisne¿En qué momento se entrelazan el amor y la libertad? La experiencia de amor, de la gran mayoría, está directamente relacionada con el apego, la dependencia, la posesión, el deseo, el miedo, el placer y, rara vez, entendemos su relación con la libertad. O nuestra experiencia de amor dista de ser, realmente, amor o, la libertad, no es todo lo que creemos que es, o existen muchos niveles de amor y de libertad. El amor ha sido el tema central de nuestra existencia. Está impregnado en todas las artes y en la vida diaria. Lo ansiamos, lo buscamos y también le tememos. Lo experimentamos sin saber que estamos teniendo esos momentos sagrados de amor, sea por una mirada profunda a otro ser humano, por la caricia de un animal, por una canción que le mueve todo por dentro, por un paisaje que hace tomar una respiración profunda de belleza y admiración. El amor es lo que hace que la vida valga la pena vivir. Pero, ¿qué conocemos, realmente, sobre el amor? ¿Es algo que se manifiesta de forma natural? ¿Es algo que se aprende? ¿Es acaso una respuesta social?

lamaRecuerdo una entrevista que le hice a Tulku Lama Lobsang en que le preguntaba sobre qué mismo es el amor y si lo que vivimos la mayoría es, realmente, amor. El dijo, basicamente, que el amor se expresaba en diferentes rangos y que la experiencia general de amor sí es amor, pero un amor pequeño. Nos dio a entender que había un amor mucho más grande que se experimenta con el servicio a los demás, la compasión, la conexión espiritual y el nivel de conciencia superior. Lo que eso me dio a entender es que podemos diferenciar entre el amor personal y el amor impersonal, el amor del ego y el amor del alma. El amor personal es dirigido y llega a pocos, el amor impersonal llega a todos. El amor del ego tiene apego, el amor del alma es libre. Supongo que hay muchas maneras de entender esto y aquí lo extenderé un poco. Erich Fromm, en su libro El Arte de Amar, habla de diferentes tipos de amor como el amor fraternal, el amor de padres e hijos, el amor agape o incondicional, el amor eros o Erich_Fromm_writingerótico. Fromm dice, en su prólogo, que “el amor no es un sentimiento fácil para nadie sea cual fuere el grado de madurez alcanzado. Continua diciendo que “todos los intentos de amar están condenados al fracaso a menos que cada ser procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar.” Como analiza en su libro, podemos concluir que existen distintas formas de amor pero, seguramente, ese amor al que se refiere Lama Lobsang como el amor grande es un solo tipo de amor, sin distinción o, por lo menos, sin discriminación. Es un amor transpersonal.

paisajeEn vista de que el amor es una experiencia sensorial es poco fácil describirla racionalmente. La poesía es la que más ha podido describir esas sensaciones que genera el vasto rango de experiencias amorosas. También lo hace la música y el arte. Es decir, las expresiones artísticas son las que mejor transmiten, a través de su simbolismo, el sentir del amor además de las caricias y manifestaciones personales de amor. Puedo decir que, por ejemplo, la música me ha hecho sentir cosas que ninguna relación con otro humano ha logrado. Escuchar a J.S. Bach me conecta, directamente, con un sentir espiritual inundado de amor, de total armonía, liberación, paz, un sentir sin límites. Algo parecido me ha sucedido al mirar escenas de la naturaleza, silenciosa, profundamente presente y bondadosa. Son experiencias que me han hecho expandir internamente con este sentimiento al que logro identificar como amor. Las experiencias de amor humano han bailado, como un metrónomo, de extremo a extremo y, la mayoría, tocadas por el miedo debido a la falta de confianza en la transparencia de la raza humana. En la experiencia íntima con la música o la naturaleza no hay sino pureza, total transparencia. En cambio, con los humanos… deben ser muy pocas las personas que no han tenido la experiencia de creer en aparentes intenciones sinceras que comprueban ser falsas con el tiempo. La mayoría hemos roto el corazón de alguien y nos han roto el nuestro. Eso nos pasa por la falta de claridad y de autenticidad en las relaciones, entre innumerables pequeños detalles que van afectando la interacción. Sin embargo, también es en la relación con otros humanos que podemos experimentar una muy alta intensidad de amor. Pero, ¿cuando hay deseo puede haber amor? Seguro que se pueden combinar pero, con frecuencia, genera confusión. Te amo porque me gustas y te deseo y te deseo porque te amo profundamente son dos cosas totalmente diferentes. Cuando nos embarcamos en una relación, normalmente, no estamos considerando estas inquietudes. Se da una atracción, luego el enamoramiento que es un encantamiento ilusorio y, entre lo uno y lo otro, no tenemos tiempo para conocernos de verdad, solo 43presentamos lo que enganche al otro para que la relación se perpetúe. Entonces, el amor surge cuando, de pronto, uno desea la felicidad del otro, lo mejor para el otro, cuando se le puede ver con todos los defectos personales y admirar su belleza interior. Lograr eso implica un gran desprendimiento de los deseos de uno, las necesidades de uno, el egocentrismo de uno, dejar de pensar en el amor del otro hacia uno por una necesidad personal y no por un fluir del dar. Ahora, esto suena bonito pero, ¿cómo se puede llegar a admirar la belleza interior y amar a alguien tal y como es? Considero que hay dos cosas que necesitan suceder. Primero, se necesita encontrar la belleza interior de uno mismo y, por su parte, la otra persona necesita hacer lo mismo. Lo segundo es que cada persona, al reconocerse internamente, simplemente, es lo que es, sin reparos. Entonces, lograr esto implica llegar a conocerse a uno mismo y luego ser lo que se es. Si se juntan dos personas que han logrado esta realización, será muy fácil y fluida la experiencia del amor. Si una de las dos personas ha logrado y la otra no, habrá mucha dificultad en el intercambio porque no será recíproco, por ende, generando desequilibrio, desigualdades, angustias, frustraciones, sufrimiento para los dos, quizás hasta más dolor para el que ha logrado el contacto con su interior pues tiene una visión más amplia de las cosas. Si las dos personas han logrado el contacto con su alma y logran intercambiar de alma a alma y manifestarlo por medio de sus cuerpos, la experiencia del amor asciende a otra dimensión totalmente diferente. En ese nivel no existe ningún sentimiento que sostiene el ego como los celos, el apego, el deseo. En ese nivel hay una aceptación incondicional de lo union_almasque es. Las almas se unen por disposición divina y son lazos que no se pueden deshacer. Si las dos almas entienden eso se genera una paz instantánea, no existe para nada el miedo, mas bien esto se torna en algo desconocido. El amor fluye a través del espacio y del tiempo y la libertad es indiscutible porque nace de la profunda comprensión de la unión esencial de las polaridades precisas que generan el regreso a la totalidad. Esta es una libertad natural que surge del amor eterno. Es algo que trasciende la dualidad. ¿Suena utópico? Solo suena así, esto si se puede lograr sino que desde nuestra experiencia humana hay que pulir y trabajar en cada aspecto de nuestra mundanidad. Todos tenemos la semilla de esta experiencia en nuestro interior y, como con cualquier semilla, hay que nutrirla para que crezca y sus frutos se puedan cosechar. Se inicia con el despertar del recuerdo de la sensación pues eso nos hace dirigir la atención hacia la meta. Luego hay que caminar en esa dirección construyendo o destruyendo lo necesario para poder llegar a la realización o fusión total con esa experiencia. Recordemos que los humanos nos llenamos de teorías, eso puede sostener, apenas, el despertar el recuerdo, pero con teorías no logramos nada. Necesitamos la realización para que se pueda manifestar, en su totalidad, la experiencia real. Cuando manifestamos la realización estamos cosechando los frutos de la semilla.

Cada situación que vivimos, en el día a día, es una oportunidad para dirigirnos en la dirección de esa meta. No es para nada fácil, lo único que ayuda a sostenerse, en medio de las vicisitudes, es el despertar de ese recuerdo que nos llama con la fuerza de su claridad y convicción. Cuando logremos la alineación del yo inferior con el Yo Superior, del ego con el Alma, sabremos que conquistamos el camino.

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