Desde hace un poco más de una semana me he quedado a dormir donde mi papá y mamá porque le operaron a mi padre de la cadera y ha necesitado ayuda para todo. En el cuarto que estoy durmiendo hay una televisión con cable. Yo no tengo ese aparato en mi casa pero, dadas las circunstancias, escogí ver los canales que me atraen cada vez que prendo la TV: History Channel, Los Discoveries, Film & Arts, NatGeo. La verdad que prefiero ver documentales y la serie del Universo es mi favorita, pero no siempre sale cuando prendo la tele. Como he pasado malas noches y muy cansada, lo que menos he querido es usar mucho el cerebro, así que ver tele es una distracción que favorece este estado, al menos en mi caso. Entonces, vi varios programas, cambie para ver si encontraba alguna pelicula interesante y, luego de la semana dedicada a ver tele las noches, pude hacer una evaluación de mi estado. Puedo confesar que aun viendo los canales que menciono, he sentido el nivel de toxicidad que genera la programación televisiva. Para comenzar no soporto CNN, Fox y canales de noticias. Entre lo que puedo investigar por internet y lo que veo que transmiten, parece que no hay coherencia. Y, claro, los canales comerciales están TOTALMENTE sujetos a la voluntad de los auspiciantes y pagar un auspicio de algo en la televisión es sólo para empresas grandes. Así que debido a su subsistencia no abordarán ningún tema que pueda afectar a los auspiciantes, caso contrario se quedan sin ese ingreso. Es comprensible, por un lado, pero muy poco ético por el otro, sobre todo para los noticieros que necesitan informar.

En este país, el Ecuador, se ha hecho ya imposible usar un medio de comunicación para hablar de las cosas que no están bien relacionadas con el gobierno o de decir verdades que están a la vista pero que perjudican al poder. Existe un nivel de hipocresía del gobierno al hablar de libertad de expresión, proteger a Julian Assange y, en cambio, la realidad que se vive en el país es totalmente otra, hasta prohibido les tiene a los ministros de hablar con cualquier medio, ¿por qué será? Lo más triste es el nivel de ignorancia que rodea a la gente y se comen el cuento con todas las campañas de televisión del estado y esas, que serán, ah, ya: cadenas semanales. Pero entre lo que se dice y lo que se hace hay una gran diferencia. No defiendo tampoco a los periodistas porque, sin duda, muchos han hecho un trabajo que ha perjudicado al gremio periodístico del país. Pero quiero volver a lo fácil que es hipnotizar a la gente por medio de la televisión. La mayoría cree lo que se les dice en los comerciales, en los programas, y en lo que se ofrece. Pocos pensantes cuestionan y prefieren averiguar por sí mismos. En fin, definitivamente, la televisión tiene mucho poder y hace mucho daño. Como les digo e invito para que hagan la prueba: dejen de ver televisión por unos 3 meses y vean cómo se sienten, capáz que se adaptan a vivir sin ese aparato. De ahí hagan la prueba viendo televisión por una semana seguida y evaluen su estado interno luego de esa semana. El resultado para cada persona podrá ser diferente. Yo comparto lo que a mí me ha sucedido. Yo no veo televisión, regularmente, desde hace más de 20 años. Es más les voy a contar algo que me sucedió. Hace unos 15 años compré una televisión Philips grande para tener en mi casa y ver, de vez en cuando, las películas en DVD o VHS, pues eso si hago: escoger qué película ver. Pues, pasó el tiempo y nunca la prendí. De pronto, un día alguien quería ver un partido de fútbol en la tele y no funcionó. Ahí quedó el aparato. Yo no tuve interés siquiera en arreglarla. Un buen día, mi hermana aparece el día de mi cumpleaños y me regala la televisión arreglada. Tanta importancia habrá tenido para mi la tele que ni cuenta mi di que ella se había llevado para hacerla arreglar. Así que no sé que será de la vida de la tele pues nunca le he prendido desde que me la devolvieron. Simplemente, no me hace falta. Cuando quiero ver una película de mi preferencia, la proyecto en la pared. Los efectos son diferentes, no sé si porque no hay la radiación que emite la tele, o qué, pero es diferente y mucho más agradable. Quizás es porque no hay comerciales ni interrupciones, lo veo en grande y el rato que quiero, lo que escojo según mi estado de ánimo o mi necesidad.

Entonces, con esa historia que tengo con la televisión, me resultó muy fácil darme cuenta del efecto nocivo que tuvo sobre mí al mirar tele por una semana seguida. Lo mejor que tiene, insisito, en mi caso, es que es un excelente arrullador para dormir. Puede resultar difícil creer que genera toxinas, pero eso me pasó a mí. Las sentí en mi organismo con mucha claridad así que, obviamente, lo volví a dejar. Tomó unos días liberarme de esa sensación de toxicidad. O sea, no debe ser diferente de tomarse cualquier medicina química, sus efectos se quedan en el organismo y algunos pueden ser más difícil de liberar. Y, la verdad, todo lo que perciben nuestros sentidos son medios que nos afectan. Lo que vemos, lo que tocamos, lo que escuchamos, lo que olemos y comemos, todo eso nos afecta y nos predispone, de acuerdo con nuestro condicionamiento, para una reacción o comportamiento. Así que es importante aprender a escoger. Y peor con el nivel de violencia que se transmite en las películas. Algún momento pasa por los canales y has una estadística de las películas o escenas de violencia que ves al pasar de canal en canal, ¿qué es lo que estamos nutriendo a nuestros sentidos? La televisión nos hipnotiza y no de buena manera, lo he comprobado!

 

 

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