karmaCon frecuencia pasamos deseando que algo suceda sin que pase cuando queremos y, de pronto, sucede el momento menos esperado. ¿Por qué, las cosas que deseamos, se dan en un momento y no en otro? No hay una respuesta fácil, simplemente sucede cuando sucede. Entonces, si sucede cuando sucede, ¿vale la pena desearlo, pensar en ello, o considerarlo? ¿Existe un camino que recorrer para llegar al momento en que ese algo se manifieste? O, ¿las cosas suceden mas allá de que se haga algo o no para que se hagan realidad? No tengo una respuesta definitiva sobre el tema. El misterio de la vida seguirá siento un misterio hasta lograr la trascenencia y la iluminación. Mientras tanto puedo recurrir a la ley universal de causa y efecto y decir que las cosas que nos suceden son consecuencia de nuestros actos y que algo se manifiesta cuando el karma se ha madurado. Esto tendría el mayor sentido para explicar por qué suceden las cosas el momento que se dan y no antes, cuando uno ha deseado. Entonces, no es de mayor beneficio quedarse con los brazos cruzados. Hay muchas cosas que funcionan, sutilmente, en este sendero de manifestación. Por un lado, recuerdo el profundo deseo que tuve de entrevistar a Jon Anderson, soñar despierta, y liberar el deseo al Universo porque pensé que era imposible. Un año más tarde, el mismo Universo confabuló para hacer realidad ese deseo. Jamás lo esperé ni estuve aferrada al jon anderson interviewmismo. Tuve el sueño, lo dejé ir y, un año más tarde, se dio. Por otro lado, he trabajado con el tema del sobrepeso toda la vida, he investigado sobre nutrición, he estudiado psicología, me he refundido en un camino interior, he tenido grandes conflictos entre materia y espíritu y no encontraba el engranaje que conecte estos mundos. No lograba alinear el un mundo con el otro. Trabajaba, incesantemente, no tanto por bajar de peso, sino por entender lo que me mantenía gorda: los miedos, las inseguridades, la desconfianza. Buscaba afuera, buscaba adentro, y no lograba la alineación ni encontraba las respuestas. Es decir, entendía, teoricamente, lo que estaba sucediendo. Solo podía trabajar conmigo, internamente, para encontrar la alineación entre el afuera y el adentro, el cuerpo y el alma. Cualquier ayuda externa a la que pude haber recurrido, durante décadas, no podía resolver mi dilema mientras yo no esté lista para hacerlo. Y, en este caso, llegar a estar lista ha implicado una búsqueda de mi misma, de quién soy, de cómo estoy formada en el contenido psicológico del ser que soy y de aquel en que me convertí. A diferencia de la primera experiencia narrada, esto ha implicado mucho trabajo. Entonces, tener una respuesta sobre el tena no es sencillo. En el un caso no hubo esfuerzo alguno y se dio. En el otro caso, ha implicado toda una vida para lograr encontrar la pieza precisa para dar un giro. La pieza que encontré el verano pasado no es descriptible, es una pieza totalmente sensorial que ha calzado perfectamente en un algo interior que tampoco puedo describir. Simplemente sé que ese algo me cambio de enfoque, me dio paciencia, voluntad, comprensión, y me está ayudando a enfrentar los aspectos internos que crearon el yo físico que he necesitado para intercambiar en el mundo material.

desprendimientoEntonces, sé que el despertar interior, el reconocimiento del ser esencial, va a suceder el momento que tenga que ser y no sé cómo, exactamente, diferenciar del primer ejemplo pero sé que, en este caso, el despertar no viene solo de desear sino de hacer. Quizás se trate de aprender sobre el total desprendimiento pero, hasta para desprenderse de algo, hay que saber de que uno se está desprendiendo o a que uno está aferrado. Así que la búsqueda es necesaria, aún si se trata de lograr el total desprendimiento de uno mismo. Para desprenderse de ese yo, hay que conocerlo primero. He tomado, este sendero interior, con tanta seriedad y disciplina que consideraba una verdad a toda experiencia mística que he tenido, sin recordar que todo es una ilusión hasta que uno aprende a ver las cosas como son, hasta que se logre la iluminación. Aún si las experiencias místicas hubiesen sido originadas en la verdad, mi interpretación de ellas viene del mundo de la ilusión y, por ende, opaca cualquier verdad que puedan traer. El aferramiento a creer en esas experiencias espirituales como tabla de salvación ha hecho que, al lograr un mayor nivel de alineación con la conciencia superior, me estrelle contra el Planeta llena de decepción de mi misma por creer, fervientemente, que una cosa es verdad, según mi percepción, cuando ha sido una realidad relativa de una verdad absoluta (realidad y verdad pueden ser dos cosas muy distintas). Eso me está llevando a persistir en el camino pero no tomando todo con tanta seriedad pues, esa seriedad, ha implicado aferramiento a un estilo que no supera la fuerza del “rompedor de ilusiones“. Esto, quizás, me permita encontrar más libertad y compasión al entender que, efectivamente, se recorre un camino para salir de la ilusión y que, la mayor parte del tiempo, no ilusion espiritualnos damos cuenta de que estamos atrapados en la ilusión porque estamos caminando en el sendero del despertar interior. Pues, es solo cuando se camina en este sendero que uno se da cuenta que existe esta ilusión de la existencia humana. Aun así, en este caminar es cuando más atrapados podemos quedar en la ilusión.

Es que realmente, no nos la han puesto fácil. Oigo a tanta gente decir: Dios es Amor; el amor es todo; la vida se trata de amar. Y, si pensamos en “Dios-Diosa” como el origen de todo y le encargamos la idea de que su esencia es amor, estamos poniendo, al incomprensible “Dios-Diosa”, a nivel de la experiencia humana. Por otro lado, se ha generalizado la idea de que todos somos Dios, de que Dios está dentro de nosotros y, más allá de que esto sea verdad, basta con ver la realidad planetaria para asustarnos con este concepto. Y no es que esta esencia divina no esté en nosotros sino que no vivimos ni manifestamos, verdaderamente, esa esencia. Nosotros somos títeres de la dualidad y algún sentido tendrá. Pero, cuando buscamos la esencia divina, esa idea de “Dios-Diosa”, de trascendencia, de eternidad o lo Nisargadatta_Maharajque sea, no podemos asumirlo desde los límites del raciocinio. A lo que deseo llegar es que, cuando se aprende a meditar y se logra ese gran silencio interior, en el que está la esencia divina, lo que se experimenta es un vacío que no puede ser descrito como “amor” desde la perspectiva humana. Ese silencio, ese vacío es eso, silencio y vacío, y lo que genera es una profunda paz interior. Los conceptos de amor, de compasión, de libertad, están difuminados en la nada. Posiblemente, esa nada sin límite es lo más cercano a la experiencia de ese “Dios-Diosa” en nuestro interior. Trascender la dualidad es un golpe fuerte para la costumbre humana. Y, habiendo tenido una pequeña gran experiencia que me rompió los esquemas, encontré un mensaje de Nisargadatta Maharaj que decía: “el amor es el propósito de la dualidad”. Si este mensaje me llegaba antes de la experiencia que rompió mis esquemas, seguro, lo hubiese interpretado de una manera. Luego de la experiencia, mi interpretación es otra. Igualmente, ahora considero que no es bueno ni siquiera aferrarse a este nuevo entendimiento pues, si llego a tener otra explosión de conciencia, volveré a tener una nueva interpretación de este mismo mensaje. Lo que sí me quedó claro es que diamante brutohay una relación directa entre la dualidad y el amor.

Es necesario seguir caminando, puliendo el diamante en bruto. Su esplendor no se puede apreciar, su luz no puede brillar, hasta terminar de pulir. Y, las cosas sucederán el momento preciso.

Gracias por tomarte el tiempo para leer, comentar y compartir. Si deseas recibir notificación de futuras publicaciones registra tu correo a continuación.[subscribe2]