¿Consideras que estamos conectados con los otros reinos que habitan en el Planeta? ¿Has tenido alguna experiencia inusual que te haya hecho cuestionar cómo mismo funcionan las cosas? ¿Crees que los animales, insectos y demás puedan ser portadores de mensajes?

La primera vez que tuve una experiencia inusual con un pájaro fue cuando tendría unos 18 o 19 años. Estaba en la universidad, estudiaba lejos de casa. Tenía la costumbre de llamar, por cobrar, todos los domingos a casa de mis padres. Rara vez llamaba entre semana porque ese fue el acuerdo. Un buen día, tuve ganas de salir a comprar algo de comer en una tienda que había frente al departamento donde vivía. Era cuestión de cruzar la calle. Cuando me predispuse a cruzar, un pájaro negro me atacó, con sus garras me haló el pelo. Churos, ¡que buen susto me pegué! Pero no le di mayor importancia. Entré en la tienda, compré algunas cosas y salí. Al cruzar la calle otra vez me atacó el mismo pájaro negro. Ahí si me asusté y pensé en que algo pasaba en casa. Así que apenas llegué al departamento, llamé. No recuerdo quién contestó pero recibí la noticia de que un amigo muy cercano a mi padre, a quién le considerábamos como un tío, había fallecido. Me quedé impresionada por la forma en que me vi impulsada a llamar a casa. ¿Este mirlo me estaba dando un mensaje o qué? ¿Cómo puede haber una relación entre este pájaro y la muerte de un tío? ¿O es que el pájaro simplemente respondió a una energía que me estaba rodeando? La verdad no sé si eso sea tan importante como el mismo evento. ¿Sincronismo o coincidencia? Esa fue la primera vez en 19 años que un pájaro se presenta de esta manera. No es algo de todos los días y tampoco es algo muy usual. El siguiente episodio se dio cuando un tío, esta vez, el hermano de mi madre, murió. El día que el nos dejó, una mariposa café grandota amaneció en mi cuarto, seca. No me gustó encontrarla pero tampoco le quise dar mayor importancia. En el transcurso del día, recibimos la noticia. Yo había conversado con él un par de días antes de su partida, no podía imaginar lo que había pasado. ¿Qué relación puede existir entre lo uno y lo otro?  Ya dos veces me generaba más intriga. Luego vendrían experiencias con otros animales, pero de eso hablaré en otra oportunidad, ahora me quiero concentrar en los mensajeros con alas, que se presentaron para algunas experiencias más pero, las más recientes, fueron totalmente de otra índole. Lo que me pasó sí que removió totalmente.

Sucede que un buen día de estos 4 años con “mi amada tórtola”, quizás en el 2009, había acordado enviar unas introspecciones guiadas para ayudarle con su proceso interno. Una de las introspecciones que decidí grabarle tenía que ver con la símbolo del yin y yang, en el mismo explicaba sobre la unión de polaridades para hacer la totalidad y me explayé en toda la dinámica que podía transmitir desde una perspectiva filosófica y práctica. Cuando Rubén terminó de hacer la producción de la introspección y me entregó para que la escuchara, me refundí en la misma con los audífonos a un buen volumen. Cerré los ojos y me concentré, totalmente, en la meditación. Cuando terminé, salí de la oficina con toda la paz que me dejó el ejercicio. Pero, al salir me encontré con dos caras medio desorbitadas. Eran Victor y Patricio que trabajan en Serenidad. Al verles con esas caras de acontecidos les pregunté: ¿qué pasó? Uno de ellos me queda viendo con total sorpresa y me dijo: ¿acaso no escuchó toda la bulla que hemos hecho la última media hora? Obviamente, respondí diciéndoles que no escuché nada más que la meditación. Entonces, procedieron a contarme que se habían entrado 2 tórtolas al Spa, no sabían ni por dónde ya que no había muchas opciones en ese entonces. Habían sobrevolado por toda el área de la piscina por un rato y se asentaron sobre lo que antes era nuestro comedor. En esa época, teníamos la publicidad de la tarjeta Mastercard pegada en dos de los ventanales que daban a la piscina. La publicidad estaba dividida en dos partes. En un ventanal estaba el medio círculo amarillo con la forma del yin y en el otro ventanal estaba el círculo rojo con la forma del yang. Lo hicieron así para que esté de acuerdo al motivo del Spa. Una publicidad no usual para la tarjeta Mastercard pero quedaba bien con nuestra intención. Resulta que cuando empezaron a volar otra vez, en su intención de encontrar una salida, una de las tórtolas se estrelló con el vidrio que estaba sobre la publicidad y, para sorpresa de ellos, cayó detrás de la publicidad y quedó en el centro del símbolo. Lo más interesante fue que luego de eso, la otra tórtola hizo lo mismo y las dos se encontraban atrapadas en la mitad del símbolo de uno de los dos ventanales. Ellos fueron a buscar una escalera y, haciendo mucha bulla, lograron meterse detrás de la publicidad para sacarlas de ahí y dejarlas afuera. Ellos no sabían lo que yo estaba haciendo y yo no sabía lo que estaba pasando. Todo empezó cuando yo inicié la meditación y concluyó cuando yo salí y les vi. Ellos justo les habían liberado ese instante. Cuando me contaron eso yo caí sentada en el sillón asombrada por el sincronismo. No supe ni qué pensar ni qué hacer. No investigué sobre el simbolismo de las tórtolas y solo pensé en la conexión de almas que había con él, pues esto sucedió después de un sinnúmero de experiencias que se iban acumulando. Esta parecía ser apenas otra confirmación de la fuerte conexión de alma con él. Ahí quedó el asunto.

Luego, el 24 de diciembre de 2011, justo cayó sábado y estábamos en el parque para la meditación de todos los sábados. Por algún motivo les empecé a contar sobre esa experiencia de aquél día en el Spa. Nosotros ya veníamos reuniéndonos a meditar desde inicios de octubre y nada inusual había sucedido. Ese día, mientras les contaba esta historia, aparecieron unas tórtolas a nuestro alrededor. Ellos lo notaron pero seguí la narración de la experiencia. Las tórtolas estaban a un metro de distancia y picoteaban el césped, no se inmutaban con mi voz alta y emocionada ni mis gestos onomatopéyicos. Nos regresamos a ver a los ojos y comentamos sobre la presencia de las tórtolas. Al terminar mi historia nos preparamos para la meditación y yo estaba tan asombrada de verlas ahí que decidí guiar la meditación pero no cerré los ojos para ver qué sucedía con las tórtolas. Quizás no me van a creer pero esto fue lo que sucedió: cuando inicié la introspección, las dos tórtolas se acostaron en el césped, justo detrás de donde yo me siento. Permanecieron acostadas como está en la foto que aquí comparto
Estan sentadas meditando justo atrás mìoy, cuando terminé la meditación, se pararon y comenzaron a picotear el césped a nuestro alrededor otra vez. Hicimos el proceso de compartir la experiencia de la meditación, como es lo usual y, lo que fue inusual fue que, al terminar el proceso, las tórtolas se fueron. Ha pasado ya casi un año de esto y no se ha vuelto a dar algo así. Desde ese día él quedó bautizado como “el tórtola”. Esta vez sí procedí a investigar el simbolismo de la tórtola y esto es lo que encontré:

En la escritura sagrada y en la literatura, dos tórtolas presentan la imagen de devoción y convenio de amor gentil. Es una visión sublime del amor terrenal y la amistad. Dos es el número del testigo. El uno da la cara por el otro, el uno es el espejo del otro. Quizás debido a las referencias bíblicas, (especialmente en el cantar de los cantares), las tórtolas se han convertido en emblemas de un amor devoto debido a su triste voz y el hecho de que forman lazos muy fuertes por pares. Por su reputación de tomar un solo compañero a quien le es fiel de por vida, son un símbolo de fidelidad. También se les conoce por su amor al aislamiento, un tema mencionado por San Agustín.

¡Ay! ¿Qué pensar?, con razón no podía librarme de él. Y a esto se sumarían tantas otras experiencias que conforme las recuerde las compartiré, pero entre esto y lo que he narrado en los otros blogs, especialmente aquél sueño que está en Un Despertar Paulatino, no me queda duda de que el vínculo espiritual es sumamente fuerte con este ser. A esto le sumo la regresión a una vida pasada que menciono en el blog de Septiembre un mes devastador y con todo lo que quiero seguir dudando, lo que no puedo hacer es negar lo que me sucede internamente cuando entro en contacto con él. A pesar de que ya no estamos en contacto personal, todavía siento esta conexión interior y ahí permanecerá hasta que tenga que ser. Una parte de mí, muy de adentro, sabe quién es él. La parte más personal y superficial no quiere aceptarlo porque, en cambio en este nivel, todo es caótico. A pesar de lo caótica que era esta relación, cuando conversábamos, por skype, podíamos quedarnos horas dialogando y sé que más que por el diálogo era porque había un intercambio energético que nos nutría a los dos. Pero, ese era un precio muy alto que no valía la pena seguir pagando porque yo no soy parte de su conciencia sino de su inconsciente, un lugar que él teme visitar por su propia historia. A ratos todavía le extraño, pero sé que él necesita encontrar el camino por sus propios medios y, en la existencia sin tiempo, seguramente estaremos juntos cuando la luz nos brille por igual.

Bueno, por ahora te dejo, tengo un par de amigas maravillosas que me están invitando a comer sushi, ante eso, difícil decir no…

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