Definitivamente existe un “Algo” grande y misterioso que mueve el Universo, o al menos eso necesitamos creer. El ser humano ha querido asociar su existencia con algo más grande porque, simplemente, no puede encontrar respuestas racionales o lógicas sobre el origen de las cosas y su relación con el Universo y todo lo que le rodea. Eso ha llevado a que, en diferentes épocas y de diferentes maneras, se busque proyectar un “Algo” más grande que está detrás de todo. Se ha venerado a la naturaleza, se han creado “dioses” de diversa índole, “deidades” con diferentes atributos, “seres” superiores o de orden divino. Lo que el ser humano ha sido capaz de crear para entender su existencia es inagotable. Desde hace un poco más de dos mil años arrastramos una historia basada en religiones monoteístas que superaron a las creencias paganas y que han impactado una cristianismogran parte del planeta. Religiones como el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam se han hecho notar en toda su amplitud. Por su parte está el Budismo, con una fuerte influencia en oriente y es una religión no-teísta. Entre las otras grandes religiones está el Hinduismo que tiene varias ramas y que considera varias deidades. Como dice Timothe Freke en su libro Sacred Scriptures (Escrituras Sagradas): “El Judaismo, el Cristianismo y el Islam son consideradas religiones monoteístas porque consideran que hay un Dios. El Hinduismo, el Budismo popular, las tradiciones indígenas y las religiones paganas ancestrales son consideradas politeístas pues creen en muchos dioses y diosas. El Budismo filosófico y el Taoísmo son considerados no-teístas pues consideran que no hay un Dios. Las diferencias, siendo importantes e interesantes, confunden y oscurecen la yacente unanimidad. Todas las tradiciones reconocen a una unidad fundamental ya sea que se le llame Yahweh (Judaísmo), Dios (Cristianismo), Allah (Islam), Brahman (Hinduismo), Wakan Tanka (tradición nativa norteamericana), Lo que Es (Budismo), o Tao (Taoismo).”

Por su parte, el filósofo Michel de Montaigne (1533-1592) dijo: “Oh, insensato hombre que no puede crear un gusano y, sin embargo, crea dioses por docenas.”  Esto nos pone a pensar en muchas cosas y más cuando conocemos la historia de Guatama Siddhartha y su proceso para convertirse en Buda. Su búsqueda de “Dios” le llevó a concluir que no existía un Dios como tal. Como se explica, de forma sencilla, en Wikipedia sobre este asunto:

budaBuda Gautama explícitamente niega que el universo haya sido comenzado mediante el acto de una deidad creadora, negando el apoyo a cualquier punto de vista sobre la creación y estableciendo que las preguntas sobre el origen del mundo no tienen valor alguno. La no adherencia a la noción de una deidad creadora omnipotente o a una “primera causa” es vista como una distinción clave entre el Budismo y otras religiones y filosofías. Además, el budismo enfatiza el sistema de relaciones causales subyacentes al universo que constituyen el orden natural (dharma), no habiendo dependencia de fenómenos ni realidades sobrenaturales que expliquen el comportamiento de la materia. De acuerdo con la doctrina del buda, un ser humano puede estudiar la Naturaleza para obtener sabiduría a nivel personal con respecto a la naturaleza de las (dharma). En el budismo el único objetivo de la práctica espiritual es el alivio completo del estrés provocado por el ciclo de reencarnaciones (samsara) alivio que se conoce como nirvana.

La intención de este breve artículo no es entrar en el detalle de las escrituras sagradas sino realizar una reflexión sobre este personaje al que la mayor parte de gente, en occidente, llama “Dios”. He notado la facilidad con que se usa la idea de “Dios” para explicar tantas cosas sin siquiera haberlo llegado a conocer, por medio de un proceso personal puro. Por proceso personal puro me refiero a un proceso que no esté manipulado ni contaminado por las doctrinas religiosas. Pues es más fácil ser un siervo que siga al pie de la letra el adoctrinamiento que llegar a las conclusiones sobre la existencia de Dios por sus propios medios. Si existe un “Dios” o “Diosa” creador/a de todo y, el ser humano, es una microscópica parte de ese Todo, ¿cómo podemos pretender entender lo que es “Dios/a” si ni siquiera tenemos clara nuestra relación con el Universo y, sin ir mucho más allá, no tenemos clara nuestra relación con nosotros mismos? Es muy cómodo encomendarnos a un “Dios/a” cuando las cosas salen de nuestras manos. Decimos: “lo dejo en manos de Dios”, con la esperanza de que una fuerza divina o de orden mayor pueda resolver lo que nosotros no podemos. Se siente un gran alivio con el solo hecho de pensar que podemos encomendarnos a una divinidad y para aliviarnos funciona muy bien. Pero, podemos decir que, por estos gestos y por lo que nos han dictado las enseñanzas religiosas, ¿conocemos realmente a Dios/a? ¿Podemos decir que tenemos totalmente claro el tema de la existencia de Dios? Imagino cuánto estas preguntas podrán estar molestando a las personas devotas y creyentes. Mi intención no es negar ni afirmar la existencia de Dios/a. Lo que intento es sacudir un poco el hipnotismo que tenemos sobre este tema para que la relación con la divinidad se base en nuestro propio descubrimiento, dejando atrás la manipulación religiosa que, realmente, ha creado dioses diferentes o, ¿acaso consideras que Yahweh, Allah y Dios son el mismo dios? Si fuera el mismo “Dios” no habría necesidad de tener 3 religiones diferentes y menos tener guerras religiosas entre estos devotos, ni peleas sobre cuál es el auténtico dios. Aunque partan del mismo origen, los mismos humanos han creado visiones diferentes que separan, no que unen y ese es de taolos mayores problemas del monoteismo. Aunque la base es un solo dios lo que hace es excluir cualquier otra creencia que no venere a su dios y ahí deja de existir el principio de unidad.  Sigo creyendo, por ende, que la “definición” más clara y cercana sobre esta Unidad, este gran Todo, es la que brinda el Taoísmo, al decir que el Tao del que se puede hablar no es el verdadero Tao puesto que no se le puede definir ya que al hacerlo se lo limita y se lo enmarca y ese no podría reflejar el Todo. Lo mismo se aplica a “Dios/a”. El/La Verdadero/a Dios/a es aquel/la del/a que NO se puede hablar. Esto es más sensato y real que apegarse al Dios heredado de una cultura religiosa que busca encausar a sus adeptos en su sistema. Las escrituras sagradas podrán ser maravillosas y de mucho contenido espiritual y moral, pero consideremos los evangelios cristianos que, por diversos motivos de los que solo podemos especular, no fueron incluidos en la Biblia. Consideremos el tema de María Magdalena y su historia como prostituta que, con el pasar del tiempo y los nuevos descubrimientos, se entiende que no fue una prostituta. Entonces, sacan posibles historias de dos Marías Madgalenas para no hacer quedar mal a la iglesia. Y, cuál es el poder que la institución religiosa se adjudica, históricamente, como para condenar a personajes como Galileo Galilei por decir que vivimos en un sistema heliocéntrico en vez del sistema que se creía (geocéntrico) y, a pesar de haberlo comprobado, la iglesia mantuvo su condena hasta hace poco tiempo que decidieron absolverlo. ¿Quiénes son y por qué se creen superiores a los demás, dueños de la última verdad? Sí, es verdad que por siglos el ser humano ha necesitado ser guiado, ha necesitado religiones que sostengan valores morales para guiar a sus pueblos. Pero las virtudes y los valores morales que promueven las religiones no han sido llevadas a cabo ni por sus propios líderes, menos por devotos que no pueden diferenciar entre el bien y el mal ni que pueden llegar a sus propias conclusiones sobre la existencia de dios.

Las cosas han cambiado ahora. La gente está despertando a otro nivel de conciencia, está saliendo de su hipnotismo religioso porque se da cuenta de que para que las cosas cobren un valor auténtico, hay que lograrlo por uno mismo. Al iniciar este proceso nos vamos dando cuenta que no necesitamos la intermediación de la iglesia o de una religión para conocer a dios o llegar a su realización. Además, solo fijémonos en cómo ese hipnotismo religioso nos ha condicionado el pensamiento instintivo. Cuando se refieren a “Dios” inevitablemente lo conciben como un “Él”. ¿Has considerado todo lo que hay detrás de percibir a Dios como un “Él”? Sin duda, una consecuencia del patriarcado, el poder se concentra en el ente masculino. Y, como igual no conocemos a Dios con una clara y certera identificación (todo lo que no nos explicamos es enviado al contenedor de: es cosa de Dios), ¿por qué no hablamos de “Ella”? ¿Qué efecto psicológico tendría si la asociación automática de Dios sería una ella y no un él? Parecería que estas cosas no son importantes y no tienen efecto sobre nuestra actitud hacia dios, pero tienen un efecto sumamente poderoso y sería importante considerarlo ya que es, justamente, en estas pequeñas cosas que podemos darnos cuenta de grandes impactos sobre la mente humana y su visión de las cosas y la creación de una realidad. Depender de agentes externos, sin hacer nuestro propio proceso siempre será motivo para someternos y manipularnos. La religión es, definitivamente, un agente externo que nos dice qué y cómo pensar sobre este ser todo poderoso.

Es un buen momento para compartir algo que experimenté. Por muchos años, cuando meditaba, recibía enseñanzas de algunos seres. Por mucho tiempo pensé que era mi imaginación sino que me decían unas cosas que, difícilmente, podía pensar que salían de mi misma. Un buen día, estos seres me dijeron que no hermandadvolverían a comunicarse conmigo. Ese rato lo tomé como un chiste. Me dije a mi misma: “qué buena imaginación la tuya.” No puedo decir que tengo la total certeza de cómo funciona esto, pero tengo la certeza de la experiencia. Desde ese momento, cada que meditaba buscaba el silencio interior y, de alguna manera, esperaba que surja la voz de uno de ellos con la debida enseñanza. Claro, no era un tema de todos los días. Ellos aparecían de formas insólitas, los momentos menos esperados. Hasta recuerdo que me vino un mensaje mientras me duchaba cosa que, ese momento, miré a todos lados para ver de dónde venía la voz, y no venía de afuera, obviamente, pero no tenía a dónde mirar para encontrar su origen. En tal caso, llegó ese momento en que ya no me hablarían más. Quedé devastada cuando me di cuenta de que así sería. Pasaron meses sin sus peculiares enseñanzas hasta que acepté que fue verdad su mensaje. Me sentí abandonada, sola por primera vez en mi vida. ¡Fue horrible! Pasaron un par de años antes de que salga de ese estado de tristeza que tuve por su abandono. Un buen día entendí por qué lo hicieron pues sí me habían dado algunas pautas pero no las asimilé, adecuadamente, porque estaba muy cómoda en el estado de recepción de información que me brindaban. Alguna vez me dijeron que no había diferencia entre depender de un maestro encarnado o uno desencarnado. Dependencia es dependencia y que mientras yo siga dependiendo de ellos, jamás buscaría en mi. Yo tenía que buscarlos a ellos en mí, no fuera de mí. Y eso que yo me encontraba con ellos en mi interior pero, aún estando en mi interior, la atención estaba en un agente externo a mí y no en mí. El camino ha sido duro pero, habiendo entendido eso, empecé a fijar la atención en ese interior que no está buscando en algo más grande, algo externo o algo diferente a mí. No se trata de un egocentrismo, se trata del despertar del verdadero ser que es el mismo del que no se puede hablar porque se llega al ser a través de la vivencia, no de la idea o del pensamiento y menos a través de una proyección. Esta experiencia que comparto se puede relacionar con este tema de la dependencia de un dios que, mientras sea la proyección de una doctrina religiosa o un condicionamiento mental, muy paraiso-diosdificilmente será el verdadero Dios/a, creador/a de Todo lo que Es. Para comprender esto, necesitamos perdernos, diluirnos en el Todo, sin identidad, sin prejuicios, sin límites ni barreras de ningún tipo, especialmente las barreras de las creencias. Necesitamos fundirnos con el Todo para poder realmente entender cuando decimos: Dios está en Todo, Dios es Todo. Si comprendiéramos esto, no de forma teórica, sino de forma vivencial, ¿cómo sería la realidad de los seres humanos? ¿Habría hambre, pobreza y guerras? ¿Mataríamos a los animales por placer o arte? ¿Cortaríamos los árboles por codicia? ¿Vivieran los Papas, Cardenales y/o líderes religiosos con tanto lujo mientras sus feligreses se mueren de hambre? ¿Habría, realmente, tanta desigualdad? Entonces, mientras no vivamos esta “idea” de que Todos Somos Uno, sólo será un ideal al que podemos llegar. Son pocos los seres que, en su experiencia humana, han llegado a esa realización, pero esto no significa que la mayoría no podemos lograrlo. Necesitamos hacer el proceso que se necesite para llegar a esa realización y, como es muy exigente, la mayoría de la mayoría prefiere quedarse con la idea teórica sin vivir con los principios de la realización o prefiere seguir las doctrinas porque ya están establecidas y es más fácil seguir lo que ya hay, que crear un camino propio. No todo el mundo está listo para dejar de depender de las religiones y buscar sus propias respuestas, pero los que sí están listos adquirirán mucha fuerza interior al caminar su propio sendero de descubrimiento y respuestas.

jesusNecesitamos cuestionar si la relación que hemos creado con este Ser o este “Algo” es una relación funcional o disfuncional sobre todo porque hay culturas y religiones que no creen en un dios sino en varias deidades y hay las religiones monoteístas que concentran todo en un solo dios. Entonces, ¿unas están equivocadas y otras no? ¿Existe una verdad que está más allá de nuestras creencias? ¿O acaso son las dos versiones correctas solo que desde otro punto de vista? Pero, y ¿qué efecto han tenido esas diversas visiones de la creación sobre las culturas y las personas? mahomaPodemos, claramente, ver los efectos en la realidad que vivimos, en el presente, los seres humanos. Consideremos la forma en que los poderes se mezclan y dañan a la gente con solo observar lo que pasa en Israel y el problema judeo-musulmán. No es únicamente político, territorial, es también religioso y eso viene desde que nacieron estas religiones. En los inicios de estas religiones monoteístas, se daban durísimo entre cristianos, judíos y musulanes. ¿Dónde están los principios de amor al prójimo y compasión del que hablan las escrituras sagradas? La religión, cualquiera que sea, abarca tanto sus escrituras como su práctica y comportamiento desde el más alto líder hasta su último seguidor, no es que se le puede separar entre los principios espirituales que pregona y la violencia que engendra. Todo es creación de la actitud humana. Han existido seres iluminados en todas las ramas religiosas y es de estos seres que podemos aprender mejor. Personajes como San Francisco de Asís, San Augustín,  la Madre Teresa de Calcuta, Guatama Siddhartha, Mahoma, Mahatma Gandhi, Jiddu Krishnamurti, el Dalai Lama, Jesús, y tantos otros seres que nos han dado una luz del camino a seguir pero hay que tener cuidado con las historias que nos quieren hacer creer sobre estos seres, especialmente Jesús, cuya historia, realmente, es de las más manipuladas que encontramos. Su historia ha sido un verdadero teléfono dañado que ha tergiversado, muy probablemente, su auténtica experiencia. ¿Cómo judaismoreaccionarías si te enteras que Jesús no es hijo de una virgen? ¿Qué pensarías de Jesús si te enteraras que se casó y tuvo hijos? ¿Creerías si te dijeran que fue un niño muy rebelde? Posiblemente reaccionarás negativamente a estas posibilidades pero, ¿por qué?, ¿qué conoces de Jesús sino lo que la religión te ha nutrido? Entonces, estás creyendo en un personaje creado, más no en un hecho real. Por varias fuentes se conoce que él no nació en diciembre. Hay otros estudios comparativos que hablan de personajes con la exacta misma historia que conocemos de Jesús pero son de otras épocas y con otros nombres. ¡Considéralo! En el caso de Buda, él dejó enseñanzas muy claras que han generado formas diferentes de concebirlo y el Dhammapada es uno, claro y directo. Por eso no hay tantas ramificaciones en el Budismo y la práctica básica gira alrededor de la meditación y el despertar interior, la terminación del sufrimiento en un camino con prácticas y técnicas específicas. Su historia no ha sido tan manipulada como la de Jesús. Así que, si nos aferramos a una historia que nos han contado, vamos a creer en ella como si fuese la verdad, pero al hacerlo perdemos toda objetividad sobre lo que pudo haber sido. Cuando defendemos ciegamente algo, definitivamente y en la mayor parte de casos, estamos defendiendo una creencia que queremos y deseamos que sea verdad pero, si conociésemos de verdad algo a través de nuestra propia experiencia, no tendríamos la necesidad de defenderlo en una confrontación directa. Entonces, ¿cómo conocer a Jesús? Cuando entramos en el silencio de la meditación, sin prejuicios, sin expectativas ni ideas preconcebidas, en ese lugar que trasciende el espacio y el tiempo, ahí podemos realmente conocer a Jesús y a todos los seres de luz. ¡Recién ahí!

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Aquí un video, en inglés, que explica una óptica desde la nueva física sobre la importancia del “spin” y su relación con el Universo y la creación de todo.