Iniciaré este blog narrando lo que experimenté en Septiembre, que es lo más cercano por el momento. Este mes resultó ser de los meses más difíciles que he vivido en los últimos años. Literalmente, sentí como que explotó una bomba atómica en mi interior que me dejó totalmente devastada pero que, gracias a los años de trabajo interior, he podido recuperarme más rápido de lo que imaginé. La historia que culminaría en este mes inició realmente en el año 2008, cuando el karma, la vida o el llamado interior, puso en mi camino a un ser que desde el inicio de la relación pude reconocer como lo que yo llamo “mi misma alma”. En el mundo esotérico suelen referirse a esto como la flama gemela o flama divina, no alma gemela, de la que difiere ampliamente.  Almas gemelas pueden haber muchas, pero, flama gemela solo hay una. Supongo que esto se relaciona con el mundo en que vivimos que es un reflejo de nuestros orígenes, en todo sentido. Esto es, vivimos en un mundo de polaridad, existe carga negativa y carga positiva, existe el día y la noche, los dos juntos hacen la totalidad de un día. Igualmente, podría decir que este principio se relaciona con que todos iniciamos a partir de la unión de dos polaridades y esa unión inicial forma una célula que se divide y se reproduce creando otras células con sus respectivas polaridades. Si bien todas nacen de una inicial y, por ende, todos salimos de la misma fuente y somos uno, cada división es única en sí misma y la unión de esa polaridad que hace la única célula que se unirá a las otras es la que podemos relacionar con la flama divina. Hay muchas maneras de entender este principio y se lo puede investigar a profundidad.

Quizás te preguntes como pude saber que ese ser era esto para mí. Pues, fue sencillo, simplemente supe, no sé si porque es verdad o porque es lo que he tenido que creer para el crecimiento y despertar de mi alma. Tan acostumbrados estamos, la mayoría, a dudar de lo que percibimos internamente y muchas veces nos equivocamos y dejamos de creer más aún en lo que percibimos, pero, en este caso, tuve tantas señales y pruebas que, con todo  lo que he querido negar, finalmente, es lo que es me guste o no. Algo que me confirmó que se trataba de esta “flama divina” fue justamente la enseñanza principal de esta tormentosa relación, es decir, el amor incondicional. Debo añadir que no fue una persona que conocí personalmente pues él vive en otro continente. Nos reconectamos en un momento difícil para mí en que sentía que lo que hacía y ofrecía al mundo no era apreciado y me recogí a mi mundo interior con nuevos cuestionamientos de por qué existo en este momento y para qué mismo estoy aquí. Su llegada fue un aliento que me sacó del letargo existencial de ese momento. No imaginé jamás todo lo que vendría.

Han sido 4 años de conexión con una mezcla impresionante de éxtasis espiritual y horror personal que, a ratos, me resulta difícil de creer. Algún momento compartiré detalles de las experiencias de ambos extremos pero creo que para el fin de este blog seré lo más concreta posible. En tal caso, han sido 4 años llenos de peleas, conflictos, y un intercambio de energía que aunque hayamos buscado distancia algunas veces, siempre volvemos a encontrarnos. Existe una especie de magnetismo, de energía que como vaivén nos acerca y nos aleja. Lo que hace increíblemente difícil a esta relación es que no sé si para mi desgracia o mi beneficio, yo sí le reconocí a él pero, en cambio, él vive un mundo de desconexión de su interior y su alma que, además, no es algo que inició en esta vida sino que esa desconexión sucedió en vidas pasadas y no ha logrado reencontrarse. Eso hace que esto sea difícil sobre todo para mí. Es intensamente frustrante verle como si a la distancia pudiese mirarle como con rayos X. A veces veo más en su interior que él mismo y no es algo sencillo porque no se qué hacer con eso. Él, por su parte, sólo sabe que es una conexión intensa, pero nada más, no me podrá ver mientras no se encuentre internamente y eso es realmente doloroso.

Este año creo que decidimos dejar de comunicarnos por febrero. Le pedí que cuando entienda los motivos por los que está conectado conmigo, de esta forma tan intensa, me vuelva a buscar. Sinceramente, pensé que eso no sucedería ya en esta vida porque él está muy lejos de su alma y no ha puesto un empeño disciplinado para abrir su camino interior. Pero, la conexión es inevitable. En agosto salí de viaje y como suele suceder, hay momentos en que su presencia se hace muy fuerte y, sin fuerza de voluntad, reacciono. Entonces, le envié un mensaje solo comentando que le había pensado y esperaba que esté bien.  Él enseguida contestó pidiéndome disculpas por todo el sufrimiento que me ha generado y, finalmente, el motivo principal era para decirme que venía a Ecuador y que si era factible que nos conociéramos por vez primera… La verdad, al inicio estuve un poco aprensiva pero, sabía que era importante que, aunque sea por una sola vez, nos podamos ver a los ojos, que pueda sentir su presencia física y él sentir la mía. Quedó en que pasaría por aquí 2 días que apenas podría verle pues estaba de tour con otras personas. El día llegó y le fui a recoger al aeropuerto. Traté de estar lo más tranquila posible pero era como ver burros volar. Él, luego me dijo que estaba de lo más tranquilo del mundo pero, cuando llegó y me buscaba pasó varias veces su mirada por donde yo estaba y no me vio sino hasta que le silbé, le grité y por mi voz, finalmente, me ubicó. Cuando salió, con su maleta, pasó lo que los dos sabíamos que sucedería: el extendió su mano y luego yo me lancé al abrazo. Pues, aunque jamás nos hayamos visto, nos conocíamos bastante bien, no sólo por lo que habíamos compartido de esta vida sino por lo que traíamos de otras. Él es, para mí, mi amada tórtola y yo soy una manada de rinocerontes para él. Las pocas horas que estuvimos juntos fueron realmente muy especiales a pesar de que casi no conversamos. Solo estar juntos fue suficiente. Extraño e increíblemente familiar al mismo tiempo.

Creo que conocernos a distancia fue muy favorable para poder identificar quién era él sobre todo por el tipo de experiencias místicas o espirituales que me sucederían, solo a mí, mientras estaba en contacto con él, desde experiencias en plena luz del día que surgían de la nada a experiencias a través de los sueños y en estados meditativos. Eso hacía que me resulte difícil desconectarme del todo de él. A esos niveles espirituales él me estaba ayudando a despertar y me nutría de una manera que él jamás lo sabrá mientras permanezca dormido. Él, por su parte, mantenía la conexión conmigo, a pesar de tantas dificultades, por un instinto o intuición que le hacía creer que yo le podía ayudar en su camino espiritual. Sin duda esa intuición es consecuencia de cosas pendientes de otras vidas que por más que quisiera dudar y aunque no puedo decir que tengo total certeza pero, según cosas que han sucedido, parece que son reflejo de lo que realmente sucedió antes. En tal caso, hay mucho dolor relacionado con las cosas que pasaron. No entiendo por qué el karma se basa en las cosas complicadas que suceden y todas las cosas buenas como que no tienen peso en relación a las experiencias negativas. Sé que han sido algunas vidas, por el nivel de familiaridad que ha existido desde el inicio. Y, sin duda, de esas unas cuantas fueron fabulosas. Pero las pendientes que no se resolvieron por el bien de nuestra evolución y despertar del alma son las que nos están dando duro ahora.

Su visita me recordó, por un momento, la paz que sentí en un sueño lúcido cuando conocí el motivo de la unión de este tipo de almas. ¿Cómo explicar? Los seres humanos tenemos la tendencia natural, enraizada en nuestra estructura más elemental, a buscar una pareja o “la pareja”. Esto, por un lado, es necesario para la supervivencia de la especie que viene por el camino de la reproducción pero, también existe la búsqueda de ese alma gemela, de ese ser que calce “perfectamente” y esto también viene de nuestro otro lado que es la existencia espiritual en el cuerpo y esta dimensión. Esto debe ir más allá del condicionamiento y las creencias, es algo natural que se relaciona con lo que mencioné inicialmente sobre la creación de las células, a manera de explicar lo que parece inexplicable. Entonces, siempre tenemos esa especie de “ansiedad” (por decir lo menos) que mueve el tema de la búsqueda de esta “pareja”. Pero cuando se encuentra con esta flama divina, esa ansiedad desaparece. No así cuando se tiene una relación de pareja con cualquier ser, aun si es alma gemela, puesto que esa paz que se obtiene de encontrarse con la flama divina solo puede venir de ahí, no del encuentro con almas gemelas. Ese sueño me reveló ese sentimiento de paz total, del fin de esa búsqueda. Es como volver a la libertad total, volver al amor original, volver al centro de la existencia o el seno materno. No hay nada más grande que ese sentimiento que además es amor puro. No existe nada de celos, y no existe, necesariamente, el deseo sexual. Inclusive ese placer se desvanecía ante el placer de sentirse completo, de sentir una armonía que jamás había conocido. En ese sueño él y yo estábamos juntos, caminando en una misma dirección. Es más, él me acompañaba. En un momento quise deshacerme de él y escapé por una puerta trasera del lugar en que estábamos. Pero al salir, él simplemente tuvo un impulso generado por un llamado interior que, aparentemente, yo hice y que él escuchó y nos encontramos afuera. Yo me sorprendí de verle y él exclamó que yo la había llamado. Ante eso ya no luché y acepté caminar juntos. No había imposiciones, sólo caminamos juntos. Algunas veces tomamos caminos diferentes pero a la final siempre terminábamos juntos. Llegamos a un lugar y nos sentamos en unas gradas. En eso 2 personas cercanas a mi pasaron frente a nosotros y miraron con celos de que estemos juntos. Estas 2 personas sentían una ilusión de posesividad sobre mí y por eso reaccionaron con celos. Él lo sintió y me regresó a ver diciéndome: no entiendo por qué sienten celos. Esa frase reflejaba que es imposible sentir posesividad o celos ante un evento de esta magnitud pues esto era lo natural y lo absoluto, como que era el punto final al que se puede llegar en una relación. Entonces, este sueño, entre algunos que se dieron, fue otro indicador de quién es él en mi camino. No me queda más que aceparlo.

Regresando a su visita al país… Nos despedimos pensando que nos volveríamos a ver en un semana y, esta vez, con un poco más de tiempo para los dos; eso fue lo planificado. Pero algo sucedió en esa semana, algo terrible que fue increíblemente devastador y que, finalmente, fue el detonante de esa bomba que explotó en mi interior. La forma en que sucedió ese evento me acabó. Sólo diré que involucra a otra mujer con la que él ha venido relacionándose de una manera muy cercana y que, supuestamente, no aparecería en el escenario durante su estadía. Un día después de que él regresó a su ciudad natal, estaba sentada almorzando con un colega y, de pronto, me llegó un correo de esta chica, a la que yo solo conocía por referencias de él. Ella respondió un correo a todo el grupo de personas que recibían las fotos que la hermana de él enviaba sobre su viaje por Ecuador. En ese correo confesaba que no le parecía buena idea mantener en secreto su visita al Ecuador y, por eso, no sabía como reaccionaría él. Al leer ese correo me quedé de una sola pieza. Es más, no pude ni siquiera entender el correo y lo tuve que leer varias veces. Era un secreto gritado a mil voces, evidentemente. No pude ni comer, se me congeló todo mi ser y, en ese momento, no supe ni cómo reaccionar. Le escribí a él, en principio, un mensaje corto preguntando si vendría el siguiente fin de semana como estaba planificado. Él no me contestó porque estaba sin ordenador. Así que no pude dormir bien y al siguiente día le escribí una carta terrible. Pero, las cosas suceden tal y como tienen que suceder, especialmente si son una réplica de eventos de vidas anteriores que marcan las cosas pendientes. Lo que sucedió realmente pareció armado con punto y coma, en el momento preciso, para cortar cualquier posibilidad de aclarar el intercambio de energía que había entre los dos. Lo que hace esto tan complicado es la intensidad de las experiencias internas. Aunque he tenido algunas experiencias muy fuertes con otros seres que han pasado por mi vida, esta gana la medalla de oro en intensidad. Así que septiembre 2012, de principio a fin fue algo que me sacó de mi centro, me puso, como decimos por aquí: patas arriba. No me agradó para nada, yo reaccioné muy mal con este asunto y desde mi lado totalmente humano, que tampoco lo puedo negar a pesar de las experiencias espirituales. Exploté exactamente como una manada de rinocerontes espantados que hasta a mi me sorprendería, pero el desequilibrio que me generó la secuencia de eventos, tal y como se dieron, no pudo haber sido más desagradable. Finalmente, él no vino, escogió quedarse con ella. Quería arrancarlo de raíz de mi interior, de mi mente, de mi cuerpo energético y más ahora, no solo por este evento y su visita, sino porque justo antes de que aparezca nuevamente con esta novedad de a visita, empecé a tener una cercanía con otro hombre por el que he sentido un cariño enorme desde que le conocí. Pero, con tanta electricidad que se movía, en mi interior, con todo este episodio, las cosas quedaron en el aire en esta nueva relación. El día que él regresó a su mundo, decidí bloquearlo de todo. Sentí que mi lección de amor incondicional y de desprendimiento habían llegado a su máxima expresión. Debía dejarle ir, yo no podía ayudarle en su búsqueda interior. Peor luego de la decepción que él sintió viendo mi reacción. Ya no podía admirarme por mi desarrollo espiritual. Y quizás eso era lo mejor puesto que él realmente necesita encontrarse solo, lejos de mí, para que pueda verme con claridad y objetividad. Entonces, bloquee los accesos a mi correo y las formas que nos comunicábamos. Ya quería hacer mi camino tranquilamente. No volvería a saber de él, al menos no de forma directa, solo a través de mis propias sensaciones. Finalmente, el amor estaba dado, no había nada que perdonar, solo había que dejar ir. Y, ¿qué pasó? Él decidió escribirme y su correo me llegó a pesar de los bloqueos. Entonces, pensé que realmente no vale la pena luchar contra lo que parece ser imposible. Así que estoy en la búsqueda de mi punto de equilibrio frente a esta situación que me ha sacado de equilibrio. Claro, el seguirá siendo un maestro para mí, inconsciente de si, ofreciéndome las lecciones más difíciles y las que más me servirán para el despertar de mi alma. No me interesa crecer con sufrimiento pero, he reconocido que para transformarse a uno mismo, a veces se necesita sacudones muy grandes.

En fin, esto es un resumen de lo que fue este mes de septiembre 2012. Ahora, ya en octubre, me doy cuenta de que la energía en el Planeta se está poniendo cada vez más intensa y está removiendo muchas cosas para la humanidad. Las consecuencias de esta intensidad que se va acumulando las veremos próximamente. La era del despertar está disponible para todos… Y llegará para quienes se atrevan a montar en esta montaña rusa emocional que nos ayudará a romper las limitaciones de nuestras creencias.

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