La vida y la muerte son dos caras de la misma moneda. La única cosa certera cuando nacemos es que moriremos. Y si vamos a morir, ¿cuál, realmente, es el sentido de la vida? Esto me he preguntado miles de veces y esa pregunta se vuelve más intensa cuando muere alguien cercano. Los impactos de las muertes de los seres que nos rodean pueden ir desde mínimo o ninguno hasta grandes sacudones que nos desarman la vida sobre la que hemos caminado. La última vez que perdí un ser entrañablemente cercano fue en 1990, cuando murió mi abuela materna. Ese […]