Cuando nos hieren suele resultar poco fácil perdonar. Claro que todo depende de la profundidad de la herida. Mientras más profunda, más difícil se vuelve olvidar, transformar y perdonar. Y así, creámoslo o no, podemos pasar vidas, dando vueltas en el círculo vicioso del dolor. Hoy me hieres tú a mí, esto no se resuelve ahora y queda pendiente, entonces, continuamos con el proceso la siguiente vida y si ese círculo de heridas no se hace consciente, lo repetimos y caemos en un juego sin entender el propósito de aprendizaje detrás del mismo. Pero, entonces, ¿qué es el perdón y por qué es tan importante para el despertar del alma?

De acuerdo con la Real Academia Española, las palabras perdón perdonar provienen del prefijo latino per y del verbo latino donāre, que significan, respectivamente, «pasar, cruzar, adelante, pasar por encima de» y «donar, donación, regalo, obsequio, dar (si procede de la palabra donum, y «hasta que se cumpla el tiempo (estipulado)» (si procede de la palabra donec), lo cual implica la idea de una condonación, remisión, cese de una falta, ofensa, demanda, castigo, indignación o ira, eximiendo al culpable de una obligación, discrepancia o error. (Fuente: Wikipedia)

Como siempre, las definiciones suenan muy técnicas pero vale la pena conocer el origen de la palabra. Todos sabemos lo que significa el perdón, lo que no sabemos es cómo llegar al verdadero perdón. Expresarlo en palabras no necesariamente sirve a nadie. Voy a enfocarlo de otra manera. El perdón emite un cierto tipo de vibración de alto calibre, muy alto calibre. Yo lo he puesto por encima del «amor personal» puesto que llegar al verdadero perdón, uno de corazón, implica llegar a una comprensión integral del amor incondicional. También le he puesto por encima del amor porque amar es, relativamente, natural y fácil, pero perdonar tiene un costo y es el que hay que pagar para lograr ese alto nivel vibracional. Prácticamente, hay que hacer un proceso de transformación interna para lograr ese nivel vibracional que representa el perdón. Las experiencias con otras personas que nos estimulan la realización del perdón son apenas un espejo de lo que necesitamos lograr con nosotros mismos, es decir, el perdón a uno mismo, algo quizás más difícil de lograr que el perdón a otro.

Quisiera exponer un ejemplo a través de un proceso para ofrecer una opción de identificación y comprensión del tema. El tipo de ejemplo que usaré puede resultar efímero y poco racional, pero apelo a la apertura para, por último, considerarlo como una historia metafórica para llegar al punto del perdón. Como he narrado en otros artículos del blog, en este verano de 2012, realicé una regresión a una vida pasada. Mi intención inicial era llegar a una vida que me permita ver algún vínculo con mi exceso de peso en esta vida pero, finalmente, me fui a un tiempo, hace aproximadamente 7 mil años atrás en que tuve una experiencia con «mi amada tórtola«, personaje que he mencionado frecuentemente en los blogs. En esa vida yo era  hombre y él era mujer. Pude ver algunos pasajes de aquella vida pero no los detalles precisos de la misma. Desde agosto hasta noviembre pasé procesando la información de las imágenes que surgieron. Al inicio las interpreté desde una perspectiva relacionada con quien yo soy en esta vida pero, con el tiempo, seguían apareciendo las imágenes como diciéndome que todavía faltaba procesar el asunto. La regresión sucedió en una jungla y representaba una época de armonía con la naturaleza. Lo que me sorprendió ver, cuando estuve en esa vida, fue el nivel de conexión espiritual con el que se vivía. Cuando preparé un programa radial sobre las Yugas, me di cuenta de que había una relación interesante entre aquella época y esta. Las dos etapas suceden en una transición de eras. Las sorpresas solo se iban sumando cuando encontraba sincronismos. En aquella vida, a más de la transición, la conexión espiritual y la relación con el medio ambiente, se vivía los altibajos del cambio de eras. Supuestamente eso fue lo que le impulsó a dejar la «aldea» y dejar a esta pareja. Tengo, con mucha claridad, la impresión de cómo ese personaje se sentía sobre sí mismo. Era muy seguro de sí, con una visión y una dirección. Parecía que se fue por motivos de una búsqueda de otro lugar para habitar. Regresó a la aldea luego de unos 6 años de total ausencia para encontrarse con ella. No se comunicó durante esos años porque se sentía muy seguro de sí mismo y de su relación con ella. Cuando regresó se topó con una mujer depresiva que había perdido su alma. Tenía un niño cargado en la cintura y ella solo veía al piso, sin alma, sin vida, funcionaba de forma mecánica, como que no tuviera conciencia ya. Cuando él llegó a la aldea para verla, era tal el estado de ella que ni le reconoció, no solo porque no podía alzar a ver, sino porque estaba como muerta en vida. Él no lo podía creer y entró en total desesperación. En la regresión no pude ver qué sucedió para que ella esté así, no creo que lo hubiese podido soportar. Con ver lo que vi estaba hecha un mar de lágrimas y con una opresión terrible en el pecho. Luego la terapeuta me llevó al final de esa vida y le encontré solo, en otro pueblo, viviendo en un estado de desolación, con toda la atención centrada en ella pero lejos de ella, sin saber más sobre su vida. Esa visión que tengo de ese hombre, al final de su vida, viendo hacia la aldea donde ella vivía, me dejaba saber que él no pudo superar verla de esa manera y que sentía culpabilidad por lo que pasó. El perdió todo lo que pensaba que tenía asegurado porque la abandono y descuidó la relación. Aunque hayan sido dos almas que eran una sola, jamás debió dejar de cultivar la relación porque eso tiene consecuencias para los dos, más aún si son la misma alma en la expresión dual de este universo.

Cuando terminó la regresión, no solo que estaba hecha un mar de lágrimas sino que me decía a mi misma que jamás le abandoné, que solo me fui en busca de otras tierras, y que no fue un abandono. Fue tal mi angustia que, ese mismo día, al regresar a casa, me comuniqué con «mi amada tórtola» y le hice algunas preguntas antes de decidir si valía la pena contarle lo que vi o no. No recuerdo todas las preguntas que le hice pero al menos 3 las recuerdo con claridad:

 

1) ¿Cómo te sentirías si fueras a la jungla? Contestó: inseguro

2) ¿Sientes que has sido abandonado? Contestó: sí

3) ¿Sientes que estás desconectado de tu alma? Contestó: sí

Recuerdo que todas las preguntas que le hice contestó como si hubiese sido parte activa de la regresión que venía haciendo. Lo único que le dije, y fui insistente, fue: yo jamás te he abandonado, ¿puedes darte cuenta de eso? Él, sin tener la más mínima idea de por qué yo le decía esto, me dijo que él sabía que yo no le había abandonado. Al final de la conversación le conté algo de la regresión pero él no prestó mayor atención, finalmente, la experiencia fue mía, no de él. Pasaron algunos meses y las imágenes regresaban. Había algo que parecía que no cuadraba totalmente. Para empezar, luego de hacer esta regresión, empecé con un dolor terrible en la cadera que me duró por lo menos un mes. No entendía qué me pasaba y asocié este dolor con la lumbalgia que me dio justo el verano y de la que todavía no salía cuando esto pasó. Pero, un día, cuando regresé de las vacaciones y preparaba algo sobre los chakras para un taller que estaba por dar, vi la asociación de la culpabilidad con el segundo chakra, justo el área en la que yo estaba afectada. Entonces, tuvo sentido ese dolor, pues me sentí muy culpable por lo que pasó, lo que me rayaba era que algo de una vida pasada pueda afectar tanto en esta vida y más aún a nivel físico. Bueno, por un tiempo seguí analizando el asunto desde la realidad de quien soy ahora y eso me impedía ver lo que tenía que ver y aceptar las cosas tal como fueron. Un buen día de inicios de noviembre, cuando ese dolor de cadera volvió y se agudizó, decidí cerrar los ojos y preguntar internamente de qué se trata este malestar. Apenas cerré los ojos vi, de forma abstracta, la relación de este dolor con esa regresión y vi, por primera vez, el asunto desde otra perspectiva. Fue todo en cuestión de segundos y esa es la maravilla del lenguaje del alma, que revela cosas grandes en cuestión de segundos. No había querido aceptar mi narcisismo de aquella vida y peor aceptar que yo le abandoné sin considerar sus sentimientos, sin considerar lo que ella significaba para mi, sin recordar que ella era mi misma alma. Ese estado ensimismado que tenía no podía considerar al otro, solo a m mismo y eso fue lo que provocó la desconexión del alma, tanto de ella como de mi. Solo que ella me reflejó, con su vida, lo que hace ese estado de ensimismamiento, es decir, la total desconexión del alma.

Ahora, ¿cómo se relaciona ese episodio con esta vida? Pues, interesantemente, ella nació en esta vida como hombre y yo como mujer, él vive en un mundo narcisista y yo busco el despertar del alma. Los dos vivimos en continentes diferentes, separados físicamente. Desde casi el inicio él ha buscado maneras de herirme profundamente y lo ha logrado y yo he reaccionado muy severamente a sus heridas, hiriéndolo de regreso con la misma intensidad. No hemos entendido por qué entramos en esa dinámica pero ha sido, realmente, muy dura y dolorosa para los dos. Por eso, innumerables veces terminamos la relación pero, igualmente, hay algo que nos hace volver a estar en contacto porque, finalmente, también suceden cosas favorables para el despertar de nuestras almas y, posiblemente, hay más cosas de las que no somos conscientes que nos unen. Así que el otro día, que tuve esa revelación y que acepté que yo fui un terrible y que le abandoné, decidí volver hablar con «mi amada tórtola» y le comenté sobre este asunto. No sé cómo él puede entender todo lo que comparto ya que su nivel de desconexión interior ha sido total pero, luego de 4 años de esta difícil relación, finalmente, está generando cambios en su vida que están yendo de afuera hacia adentro y que, aunque no es la mejor opción, pues es un camino y lo importante es que algo está sucediendo. Cuando conversamos, él me dijo que lo entendía y le pregunté si creía que yo estaba loca con todas estas historias que suceden de un solo lado de la relación y me dijo que no, que no consideraba que estaba loca ya que acepta lo que le cuento y tiene algún sentido para él. Sabemos que tenemos que trabajar en algo que resulta intenso para ambos y la disposición, por suerte, la tenemos los dos. Entonces, le pedí que, para empezar, necesitaba que me perdone, pero perdonar desde adentro. Sin el perdón no hay manera de avanzar al siguiente paso. Y, como él no ha tenido la experiencia directa y no puede sentir todo lo que esto ha implicado, la mejor forma de llegar a ese perdón es trabajándolo con experiencias reales de su vida. Así, podrá irse construyendo una red de intercomunicación entre experiencias y situaciones que, de una manera o de otra, afectan la historia que los dos tenemos. Sentí una necesidad muy fuerte de pedirle que trabajemos en ese tema y él accedió. Parece estar muy dócil estos días y sólo espero que sea consecuencia de que se está iniciando el cambio que necesitamos. En el proceso de perdonar al otro hay un proceso que todavía es más importante y es el perdón a uno mismo. A mí me costó muchísimo aceptar que me equivoqué, que obré mal, que yo pude haber sido así en algún momento de mi existencia, pero solo cuando lo acepté empezó a cambiar la energía. Es más, otra confirmación de la relación que hay entre ese dolor de cadera y esa culpabilidad es que luego de que le llamé para pedirle que me perdone y contarle la nueva versión de esa regresión, al siguiente día amanecí casi sin dolor de la cadera. Todavía hay cosas pendientes pero espero irlas descubriendo lo más pronto posible antes de que la consecuencia física sea más complicada.

Al incluir la nueva comprensión de esta regresión y aplicarla a nuestra historia ahora, pudimos notar un cambio, como que al entender que muchas cosas se repiten, de forma inconsciente, lo importante es tratar de entender lo mejor que se pueda y llegar hasta donde se pueda del origen para poder tener una visión más amplia y cambiar la dirección del intercambio. Igualmente importante es no quedarse en la visión expandida que dio la regresión sino ampliar la visión a algo más grande hasta llegar al trasfondo de todo que es una sola cosa, la única cosa por la que existimos: amor. Y, llegar a este nivel de amor puro e incondicional requiere el trabajo de elevar el nivel vibracional de la persona. Es como la búsqueda del tesoro más grande e importante, refundido en el lugar más recóndito e inimaginable posible. La persona que lo busca necesita un compromiso total, usar su creatividad, encontrar pistas, mirar las pautas, usar su imaginación, abrirse a la mente más amplia para tener acceso a miles de opciones y, sobretodo, desarrollar su intuición para seguir el camino del corazón que es el camino más seguro para llegar al tesoro.

Hay muchos caminos para llegar a la altísima vibración del perdón. Lo que comparto aquí ha sido mi camino, pero no es necesario que se regrese a otra vida para lograr la práctica del perdón al nivel que me estoy refiriendo. Cada quién tiene su historia y puede llegar por medio de ella al mismo lugar. Lo importante es lo que hacemos para llegar a ese destino. A mí me ha ayudado reconocer las cosas en este camino que escogí. La información y la comprensión no llegan tampoco fácil, ha requerido que preste mucha atención, que pueda discernir y aceptar cosas que no me gustan de mí o de la historia de mí existencia en otras vidas y, sobretodo, es importante lograr una atención expandida que vaya más allá del yo personal de este momento. Sin esta apertura, no hubiese podido aceptar el pasado y esto solo está ensanchando la relación con el Yo Superior y los horizontes de la mente. Espero que él y yo logremos manifestar el verdadero perdón, pero el proceso para lograr eso será otra historia.

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2 comentarios
  1. Me parece fantastico el perdon de corazon
    es verdad que la falta del perdon
    causa mudhos problemas de salud
    y el momento que perdonas sientes mucho alibio
    en tu espiritu , sientes pas
    realmente les felicito a ustedes , por este mensage maravilloso
    les mando abrazos

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