Erelaciones4l otro día me senté a diseñar un formulario para llevar registro de los pacientes. Tenía la idea de lo que quería y el rato de sentarme a dibujarlo mi cerebro entró en shock y me quedé con el lápiz en la mano. La regla y el compás, ante mi sobrecogimiento, yacían sobre la mesa medio borrosos frente a mis ojos. En eso, Rubén, mi compañero de trabajo, entró a la oficina y, viéndome perpleja, tomó todos los implementos y me preguntó: ¿qué quieres hacer? Le dije lo que deseaba y él, con santa paciencia, se sentó y lo dibujó. Yo no tenía ni la más remota idea de cómo usar el compás para lograr el objetivo. Jamás he tenido perspectiva para el dibujo. Mi prima me hacía las caratulas para los cuadernos (en nuestra época: cuadernos forrados, membretados y con caratulas) y quedé muy marcada luego de haber hecho mi mejor esfuerzo por dibujar un paisaje para una exposición de todos los compañeros, de generación, por ahí en segundo curso. Estaba consciente, aún de pequeña, que no tenía la habilidad para el dibujo y la pintura. Y, claro, a los profesores no les importaba afectar a personas sin aptitud. Me esmeré increíblemente en plasmar un paisaje que había escogido. Lo hicimos enmarcar, como lo solicitaron, para la exposición. La invitación era para todos los padres de familia. Ante todo el esfuerzo que me costó, invité con orgullo a mi relaciones6mamá y papá. El día llegó, habían cuadros maravillosos. La sala de teatro de nuestro viejo colegio estaba llena de los cuadros, fui de uno en uno buscando el mío. No estaba en el piso principal. Subí las gradas al siguiente piso y nada. Creo que había un tercer piso. Subí ya con algo de vergüenza y ahí tampoco estaba. No podía creer que no pude reconocer mi propia obra de arte. En ese último piso había, al fondo, una gran mesa tapada, hasta el piso, con un mantel blanco bien grande. Tuve una corazonada y me dije: ¡Seguro está ahí! Me dirigí hacia allá y levanté el  mantel. Habían unos 15 cuadros botados ahí, entre esos estaba el mío. Me dolió tanto verlo ahí después de todo lo que me costó que mi corazón se rompió en dos. Mi madre, siendo artista, con unos cuadros maravillosos y llenos de habilidad, entendió, de todas formas, mi estado de decepción y dolor. Sacó el cuadro de ahí, lo llevó a casa y lo colgó en un lugar en el que había espacio. Eso me animó un poco y me sentí agradecida. Así que, más o menos, volví a sentir esa sensación de no tener la más mínima conexión a la perspectiva del dibujo y parecía que mi cerebro se circuitaba hasta que Rubén vino al rescate. Él tiene muchas cosas que yo carezco y es un gran complemento para lo que hacemos juntos en la oficina.

relaciones3Estamos haciendo unos cambios en Serenidad y estaba con un proveedor que iba hacer la remodelación, que el consideraba, en un piso que necesitamos arreglar. Yo confié en lo que él dijo porque supuse que entendió lo que quería lograr con el cambio. Igualmente, me empezó a dar ciertas explicaciones que no entendí y mi cerebro se bloqueó. Llamé a Paulina, otra compañera de trabajo, y le pedí que hable con él para ver qué opinaba. Ella no estuvo de acuerdo con lo que él quería hacer y se tomó una decisión en función de lo que ella dijo. Definitivamente, no es una la cosa en la que no tengo perspectiva, son muchas y esta es otra de aquellas. Mis fortalezas están totalmente en otras cosas. Puedo escribir, tengo un gran oído musical, mis manos tienen habilidad para canalizar espacios de sanación, tengo buena intuición y percepción interior, tengo habilidad deportiva y, obviamente, tengo muchas flaquezas en las que no doy pie con bola. Pero bueno, no se trata de balancear entre las habilidades y las inhabilidades sino de comprender la manera en que nos complementamos y nos necesitamos los unos a los otros.

relacionesPor mucho tiempo he observado las características de los primeros hijos, los «sánduches» y los últimos. Parece ser que, como ya se ha determinado por algunos piscólogos, sí hay una relación entre la ubicación en el órden de nacimiento y el comportamiento. Quién mencionó sobre este tema inicialmente fue Alfred Adler, psicólogo y filósofo austriaco, aduciendo que el orden de nacimiento influye directamente en la relación que cada uno tendrá con la vida. Interesantemente, he podido notar eso entre familias amigas. Las hijas mayores tenemos muchas características similares, las del medio igual y las últimas ni se diga. Incluyo esto aquí porque, dependiendo la perspectiva con la que se mire, las diferencias entre hermanos puede ser una herramienta complementaria en la dinámica familiar. Mi hermana y yo somos totalmente agua y aceite. A ella le disgusta muchas cosas de mí y yo no estoy de acuerdo con muchas opciones que ella ha escogido. Eso ha generado, inevitablemente, disgustos, discusiones, épocas de distancia y épocas de silencio. Pero, no podía quedarme ahí. relaciones1Observar estas diferencias, no solo en mi caso sino en el de familias con las que he crecido, me ha llevado a trabajar en la aceptación de las diferencias y escoger funcionar con las cosas en que nos complementamos. Cuando organicé, con 2 amigas más, la Primera Feria de la Nueva Era, a inicios del año 1994, estábamos con tanta presión que las dos amigas terminaron enfermándose el día de la apertura. Recayó todo el manejo de esta feria sobre mí. No podía abarcar todo. En eso, llegó mi hermana y puso en orden muchas cosas que yo no pude hacer. Sentí un apoyo y un alivio increíbles. Lo mismo ha sido cada vez que he necesitado un consejo sobre algo relacionado con mi departamento, los regalos de los familiares y tantas otras cosas. Ella a su vez, cada que ha necesitado escribir algún discurso ha recurrido a mi orientación. Las diferencias siguen presentes y, en la medida en que las dos no trabajemos en la aceptación, seguirán siendo motivo de disgusto. Yo prefiero asentar, en mi información genética, el entendimiento de que somos muy diferentes pero al mismo tiempo complementarias. No se trata de sostenerlo teóricamente. Se trata de asimilarlo a tal punto que, en este caso, no me moleste las decisiones que ella tome. No es tarea fácil, sin embargo, al haberlo ido trabajando internamente, me he ido ablandando lo suficiente como para aceptar las diferencias y, no solo eso, sino también aceptar que cada quien necesita vivir las consecuencias de sus opciones.

relaciones2No puedo decir que, en todo tipo de relaciones, existe la posibilidad de encontrar complementos funcionales. Considero que hay relaciones que tienen una naturaleza difícil en las que, encontrar complementos, es poco fácil. Pueden ser relaciones que nos enseñen mucho sobre nosotros pero, quizás, no son relaciones que merezcan ser parte importante de nuestras vidas. No estoy totalmente segura, tampoco, de qué depende que una persona se rodee de seres complementarios o no en su vida. No creo que es necesario estudiar psicología empresarial para escoger con quien meterse. Considero que esto es más un tema de karma, de esa emanación vibracional genética que nos hace atraer, como imanes, a cierto tipo de personas en ciertas áreas de nuestras vidas.

relacion7¿Se puede convertir, en complementaria, una relación incompatible? Considero que esto sí es posible y requiere un trabajo muy disciplinado, honesto y transparente de ambas partes para lograr encontrar el complemento, más allá del conflicto, y enfocar la mayoría de energía en lo complementario y no el conflicto. Hay casos en los que no valdrá la pena invertir tanto esfuerzo para descubrir el complemento y habrá otros en que valga la pena. Cada quien deberá determinar eso de acuerdo con el propósito de la relación. Es importante verse a uno mismo con esta necesaria sinceridad como para poder aceptar las «flaquezas» y las «destrezas» que se tiene y lo mismo sobre las otras personas. Eso nos permitirá integrar las bondades de otros seres sin que nuestro ego se vea afectado. Creo que es importante hacer énfasis en que para que cualquier relación encuentre los aspectos complementarios, necesita existir un compromiso de parte y parte. Si una de las partes tiene el interés y la otra no, simplemente no funcionará.

aceptacion¿Cómo lograr la aceptación? Este es el proceso más difícil en este camino. La aceptación que funciona no es aquella que se dice dientes para afuera, es una que se trabaja, internamente, hasta encontrar el verdadero sentido de la aceptación. Esto no quiere decir que uno tenga que aguantar una relación conflictiva porque desea que las cosas funcionen. Recuerda, si no hay compromiso recíproco, simplemente, no funciona. La aceptación no se trabaja a través del otro. Se trabaja primero en uno. El otro es solo un espejo de uno, de los propios conflictos internos, las propias limitaciones. Se necesita hacer un trabajo de concienciación para lograr la aceptación. Puede tomar años pues implica que aprendamos abrir nuestra mente, que hagamos las sinapsis internas como para que el proceso de despertar quede impreso en nuestro código genético. Algún momento, si persistimos en nuestro camino, sentiremos esa sensación de comprender, a nivel celular, cualquier tema. Necesitamos aprender la aceptación de todo lo que es diferente a nosotros. Esto, en gran parte, implica liberarse del condicionamiento y es, de por sí, un proceso de transformación. Necesitamos comprender que los conflictos con otras personas son conflictos internos de nuestro lado inconsciente. Estamos aferrados a unas creencias que, de alguna manera, queremos imponer en los demás.

aceptacion1Lo duro, en muchos casos, es llegar a determinar que no vale la pena invertir en esa relación. Nos involucramos, ciegamente, a tal punto que nos obsesionamos y perdemos la objetividad. Esto también se debe a creencias que, inconscientemente, nos manipulan. A menudo, la gran lección de las relaciones conflictivas es aprender a domar la mente obsesiva y a dejar ir. Si uno cree que es algo que vale la pena, deberá hacer su esfuerzo hasta que compruebe lo contrario y sin arrepentimientos pues la insistencia o la obsesión reflejan aspectos que necesitan ser pulidos en uno mismo. Las relaciones que más nos molestan son las que más nos pueden enseñar sobre nuestras flaquezas y fortalezas. Si llegamos a un punto en que ya no nos molestan es porque algo hemos procesado, transformado o cambiado y eso nos libera de esa conexión. Trabajar estas relaciones es una manera de resolver las cosas pendientes. Lo más importante es el proceso que realizamos para alcanzar nuestra liberación.

Me he enfocado en la relación con otras personas pero este principio se aplica a todo lo que nos rodea. Nosotros respiramos el oxígeno que nos brinda un árbol, y el árbol respira lo que nosotros exhalamos. Los ecosistemas se mantienen en equilibrio por una interacción mutua con la diversidad que le contiene y de esos ecosistemas nosotros podemos tener cierta estabilidad en la subsistencia. Esto es también algo que hay que considerar pues todos somos interdependientes.

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