Los seres humanos, en general, consideramos que tenemos un mundo interior y, para muchos, ese mundo interior es más auténtico y verdadero que el que ve nuestros ojos físicos. Las vivencias internas suelen guardarse en silencio cuando recibimos retroalimentación que no resuena con la experiencia vivida. Y así, poco a poco, vamos dividiendo el mundo interior del mundo exterior. Desde pequeños vamos recibiendo mensajes contradictorios que nos obligan a poner más atención al mundo material, el mismo que se convierte en nuestra realidad más cercana para la supervivencia. Aun así, lo que sentimos por dentro, aunque se mantenga en silencio, […]